sábado, julio 29, 2006

Sutiles enredos del lenguaje

En la mente de un niño, la palabra 'siervo' puede remitir a asociaciones tan hermosas como las del Bambi del cuento. Misterios y encantos del lenguaje.

Uno de los enigmas semánticos de mi infancia, cuando tenía cinco o seis años, fue la frase que alguien de mi familia solía pronunciar cuando los chicos estábamos entretenidos y un adulto pretendía interrumpirnos para que nos laváramos las manos o nos cambiáramos la ropa. La frase era: "No irritéis al siervo ".

Yo no conocía la palabra "siervo " ni, mucho menos, que ella designaba a un hombre sometido, contra su voluntad, al trabajo y la obediencia de un señor. No tenía la menor idea de que hubieran existido siervos en la Antigüedad ni en la Edad Media. Es más, no tenía la menor idea sobre el tiempo ni sobre el pasado. Para mí, el "ciervo" era Bambi o los que había visto encerrados en el zoológico. Entendía bien que a nosotros (a cualquiera de los chicos aludidos) de algún modo se nos estaba colocando en el lugar del ciervo. Me daba cuenta de que la frase tenía que ver con algo que no había que hacer con nosotros, pero ¿por qué se nos llamaba "ciervos"? Comprendía el sentido del verbo 'irritar', ya que solía escucharlo empleado por alguna tía en
expresiones como "Está muy irritada" (es decir, que algo le molestó gravemente) o "¡No me irrités porque cobrás!" (es decir, la molestia puede tener consecuencias serias).

Pero ¿a qué venía lo del ciervo? En ese momento yo creía, no sé si con razón, que los ciervos eran animales completamente pacíficos, nada irritables, adorables criaturas que por algo se habían convertido en protagonistas de una de mis películas favoritas. Nada en los ojos rasgados de Bambi anunciaba una improbable irritación, y sus aventuras lo revelaban siempre como protagonista amenazado más que como bestia amenazadora. Me intrigaba cuál sería la reacción de un ciervo irritado y, aunque la
cornamenta dejaba suponer alguna capacidad agresiva, no llegaba a imaginarme qué podíamos hacer nosotros en el caso de que alguien nos irritara como a ciervos. Si la frase hubiera sido "No asustéis al ciervo", habría sido comprensible, ya que Bambi y los ciervos del zoológico parecían más asustadizos que irritables.

También me sorprendía un poco que se usara el verbo en esa conjugación del "vosotros", pero eso no presentaba tantas dificultades de comprensión porque la había escuchado en algunas canciones: la radio difundía mucha música española, además, nos habituaba a versos como el siguiente: "Mi palabra es el alcázar de mi reina, la ilusión", para dar sólo un ejemplo. Luego, la frase dejó de usarse y yo la olvidé hasta que volvió años más tarde, no sé por qué, a mi memoria. Entonces, recién en ese momento, pude darme cuenta de que no se trataba de ciervos (animales), sino de siervos (seres humanos sometidos a servidumbre: siervos del señor feudal o siervos de la gleba). Y que se aconsejaba no irritarlos porque en la frase, que era un consejo de buen gobierno, resonaban las insurrecciones campesinas y la idea de que,para mantener disciplinados a los siervos, los señores debían explotarlos bastante pero no maltratarlos en exceso. Me di cuenta de que, en mi familia, los niños éramos comparados con siervos: debíamos seguir la disciplina pero no experimentar la sensación de que no se nos estaba hostigando constantemente. No digo que esa fuera la teoría pedagógica explícita, sólo digo que eso quería decir la hasta entonces oscura fórmula.

Un amigo mío, cuando le cuento todo esto, recuerda que el Club Platense estaba, para él, en una calle de nombre masculino: Manuel A.Pedraza, porque le resultaba inverosímil que una mujer, Manuela, diera su nombre a un lugar de esa importancia futbolística. Todavía no habían llegado los tiempos actuales en que un nuevo barrio de Buenos Aires, Puerto Madero, quiere ser políticamente correcto y compensar de un solo golpe todas las injusticias repartiendo nombres de mujer en cada esquina.

Estas confusiones tienen su encanto. Hasta que pude leerlo impreso, creí que el famoso poema al Negro Falucho (cuya acción transcurre en el puerto peruano de El Callao) sucedía en la calle de ese nombre en Buenos Aires. Como sabía que la hazaña de Falucho tenía que ver con la expedición libertadora de San Martín, era bastante incomprensible. El poema comienza: "Duerme El Callao, ronco son hace del mar la resaca". Ya el orden de las palabras era rebuscado, de modo que ¿por qué no iba a serlo que Falucho se hubiera movido, a la velocidad del rayo, desde Perú hasta Buenos Aires, para morir acá defendiendo la bandera, en una calle Callao vuelta de repente bulevar marítimo? Las letras de tango también daban para malentendidos. Hay
una que dice "Sería más fácil caminar si en mi equipaje llevara un resto de ilusión'", lo cual suena bastante lógico. Pero lo que escuchaba mi prima se adecuaba mejor a una perspectiva utilitaria: "Sería más fácil caminar sin equipaje, llevar un resto de ilusión'" Después de todo, ¿por qué no? Creo que estas anomalías me indujeron a estudiar literatura.

Fuente: Beatriz Sarlo, Diario Clarín.

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5 Susurros:

Blogger charruita said...

WOW! que articulaso! me encanto!! gracias por publicarlo en tu blog.

dom. jul. 30, 05:24:00 p. m. 2006  
Anonymous La Rosa Roja said...

De nada, Charruita, no es mío. Pero sí que vale la pena leerlo. Los laberintos del lenguaje que nos llevan a algunas personas a querer indagar más y más en la literatura. Me alegra que te gustara.

lun. jul. 31, 01:17:00 a. m. 2006  
Blogger La voz said...

Aplaudo tambien su buen gusto.
Saludo!

mar. ago. 01, 03:48:00 p. m. 2006  
Anonymous licantropica said...

me hizo acordar a una tipica confusion de los niños argentinos. los alumnos..


"azu lunaaaala el color del cieelo
azulunalaa el color del maaar"

ay.. estas areas italianas que importamos y quedan tan extrañas... a la hora de cantarlas como canciones patrias

vie. ago. 04, 02:33:00 a. m. 2006  
Anonymous La Rosa Roja said...

¡Muchas gracias, La Voz! Si me sigue halagando me lo voy a terminar por creer ;)

Cierto, Licantrópica, el lenguaje provoca las confusiones más grandes pero también en el lenguaje está todo dicho aunque esté escondido y haya que descifrar palabras.

lun. ago. 07, 11:38:00 p. m. 2006  

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