domingo, abril 22, 2007

La tediosa lluvia al otro lado de los cristales

Llueve, llueve y llueve...

Hace más de veinticuatro horas que llueve sin prisa y sin pausa y todo indica que piensa continuar.
El llanto del cielo parece que ha decidido suicidarse estrellándose contra la tierra.
Los estremecedores relámpagos le cantan el himno de despedida, en su hora final, a cada una de las gruesas gotas que perece.
Hace pensar y penar. Y nosotros, aquí abajo presos de la melancolía e impotentes, sin saber quehacer para salvar a la lluvia de su caída letal.
Al otro lado de los cristales, el verano está tiritando de frío y se ha vuelto gris. Detrás de los cristales, la sequedad del vacío es, aún, más infame.
Si se mira abajo, la calle se ve regada por arroyuelos de muerte.
En el viento sólo aúllan los lobos.

31/01/2005

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lunes, abril 16, 2007

Historia de un taxista (en 4 minutos)

El jueves a la mañana salí tarde de casa. Seis minutos antes del horario en el que tenía que estar en la oficina.
Mi otro yo me decía: ¡No podés llegar tardeeeee!
¿Qué hago? Paro un taxi en la esquina de la avenida y listo - le dije yo, mientras caminábamos (mi otro yo y yo) rumbo a la avenida. Pero, al llegar a la bendita esquina, ví que una pareja estaba esperando lo mismo que yo: un bendito taxi.
Aparece uno. La pareja - tal como lo imaginé - se avalanza sobre el auto. Pero, antes de abrir la puerta para subir, se arrepienten y retroceden.
Miro el auto. Precioso, brillante, impecable. Parecía una 4 x 4 de grande. Miro al chófer. Raro, rarísimo. ¡Con razón no se subieron estos!, pienso. Miro a la pareja. Ellos me miran. Parecían decirme con los ojos: ¡Cuidado: no subas! Vuelvo a mirar al chófer: muy extraño. Ganas de subir no daba su presencia. Altísimo y larguirucho, aspecto hippie, agachado con su cabellera casi toda volcada sobre el volante, su cabello negro y ondeado largo hasta la cintura. Con anteojitos, estilo John Lennon, leía el diario como si aquellas letras impresas fueran todo lo que le importaba en este mundo. No era un simple taxista a la pesca de un pasajero. Ni me vio ni vio a la pareja. Miré las agujas del reloj. El tiempo no perdona. Pensé que llegaría tarde si no lo tomaba así que presté atención al número de la patente que llevaba grabada en el vidrio de atrás. Subí. En silencio, seguí repitiendo el número varias veces hasta memorizarlo. Si me pasa algo - pensé - si me mata, si me asalta, si... me voy a acordar del número de patente. Arrancamos. Ví que el hombre estaba fumando. Pero, hasta su manera de fumar y de sostener el cigarrillo entre los dedos era diferente. Le voy a hablar de algo, pensé, para ver si está dormido o despierto porque, con tanto pelo, apenas si se le veían los ojos. Le pregunté por el tiempo, si iba a llover o no. Me contestó que no sabía porque venía, desde el centro, entretenido conversando con unos pasajeros sobre temas muy profundos y que no escuchó nada de radio. Me alegré. Por lo menos, estaba despierto. Pero noté que su acento no era argentino. Seguimos viaje. Intercambiamos un par de palabras más y, todos sus movimientos seguían siendo poco convencionales. No era un taxista del montón. Además, manejaba con toda la parsimonia del mundo, como si los minutos no corrieran en las agujas del reloj inexistente en su muñeca. Y yo ¡super apuradísima! que a ese paso ¡no llegaba! En determinado momento, a cuatro cuadras de donde yo iba, detuvo el auto en seco y a mí casi me paralizó el corazón. Sólo atiné a decirle: Pero, mire que yo sigo ¿eh?.
Sí, sí, pero nos vamos a parar un momento porque tengo la puerta de atrás mal cerrada y la voy a cerrar bien.
Me avisó "no se quién"
-respondió. No entendí porque hablaba bajito y pausado. Era el monumento a la serenidad. ¡Y mis nervios a flor de piel! Acomodó su puerta sin prisas, la volvió a cerrar, volvió a subir al auto y arrancó.

Me atreví. No me podía quedar con la intriga. Junté valor y:

Yo (tratando de que mi voz sonara despreocupada): ¿De dónde sos? Porque argentino no sos. Lo digo por el acento... ¿Sos portugués?

El: ¿Eh? ¿Portugués yo? No.

Yo (sintiéndome una idiota): Ah... por la tonada se me ocurrió Portugal. ¿Sos brasilero?

El: No.

Yo: Bueno... no tiene importancia.

Silencio interminable.

El: Naci en Egipto. Pero, todavía no conozco.

Yo: ¿En Egiptoooo?

El: Sí. Cerca del Nilo.

Yo: ¿Y no lo conocés?

El: Todavía. Pienso ir a vivir allá uno de estos días.

Yo: ¿Cómo uno de estos días?

El: Sí. Cuando me parezca bien, saco pasaje y me voy.

Yo: Te entiendo; yo no conozco. Jamás estuve pero los que conocen dice que Egipto es una belleza. Me imagino que sí. Si un día tuviera mucho dinero, es un país que encantaría conocer. Debe tener una historia impresionante. El Nilo, las pirámides... sí, me gustaría verlas.



Detuvo el auto porque llegamos a destino. Apagó el reloj del taxi y le pagué, mientras abrí la puerta para bajar y seguimos hablando.

El: Es cierto. Yo viví la mayor parte del tiempo en Israel. Después otro tiempo en Nueva York. Estuve en algunos otros países por temporadas. Ahora estoy aquí.

Yo: Y si viviste en Israel tanto tiempo y en Estados Unidos. ¿Qué hacés viviendo acá?

El: Me intención es recorrer el mundo. Conocer todos los países que pueda.No tengo compromisos con nadie en ningún país. No tengo apuros. Eso me permite ser libre. Estoy un tiempo hasta que me dan ganas de conocer un lugar nuevo.

Yo: ¡Qué lindo! Y hacés diferentes trabajos, vas cambiando de tareas, no te aburrís con la rutina...

El: ¡Ah, sí! Soy libre. Además, ¿sabes? yo pienso que el día que muera no voy a llevar nada conmigo. Sólo me iré con lo que conocí, con lo que viví. Por eso quise recorrer el mundo. No conozco Egipto. Por eso me voy a ir a vivir allá, para conocer el lugar dónde nací.

Me dio las monedas del vuelto. Sacó de la guantera una tarjeta de estas de los radiotaxis y me la entregó.

El: Toma. Puedes llamar a la flota cuando necesites un viaje. Si le dices que te la dio el egipcio ya se van a dar cuenta porque soy el único.

Yo: Bueno ¡gracias y suerte!

El: Te llamas Rosa Roja ¿no?

Yo: ¿Quéeeeeee? (Me quedé helada porque acertó mi nombre) ¿Y eso cómo lo sabéeees? No tengo ningún cartel.

El: Pero te llamas así.

Yo: Sí... sí... Estoy asombrada.

El: ¡Ah! Haces bien en llevar el anillo de Atlante en tu dedo índice. Te va a ayudar con tus problemas intestinales y de columna.



Llevo un anillo de Atlante en el dedo índice de mi mano derecha. Pero el anillo no dice mi nombre ni ningún otro nombre, no tiene ninguna inscripción ni relata mis dolencias.

Yo: Gracias.

El: Si alguna vez llamas a la flota, quizás tienes más tiempo y podamos conversar con mayor profundidad.

Yo: Sí, quien sabe, las vueltas de la vida, nos volvemos a encontrar. ¡Adiós!

El: Que el día de hoy te llene de luz.

Me bajé. Llegué a la oficina un minuto tarde pero valió la pena.

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domingo, abril 08, 2007

Creo que Lola Copacabana tiene *Buena Leche*

No tiré su libro a la basura. Jamás en la vida tiré ninguno. Me parece que sería incapaz de hacerlo ya que los libros son grandes amigos que habitan en mi biblioteca. Hablo en general y no, específicamente del suyo. Digo que no sirvo para tirar ningún libro. Tampoco para subrayarlos, ni para marcarlos o doblar sus páginas. Los cuido, los conservo intactos. Sólo los amarillea el paso del tiempo. Así que éste, no fue la excepción.
Esta tarde lo terminé de leer.
También leí algunas opiniones por la red. Me divertí mucho leyéndolas. Algunos dicen que la leen porque “la mina está muy fuerte”. Desconozco si lo está o no y, seguramente, así será. Pero, personalmente, no la leí por eso. Sólo pienso que si ella hubiera querido impactar con su físico, la contratapa de su libro hubiese llevado cualquier otra foto muchísimo más exuberante, más seductora. No me parece que haya sido ése su propósito. Otro comentario que me causó mucha gracia fue el de alguien que dijo que compró “a Lola, a Borges y que lo esperaba una Stella Artois". ¡Jaja! Me hizo pensar porque me gusta Borges, me gusta la Stella Artois (aunque prefiero Heineken) y me imaginé al hombre sentado a la mesa de un bar con Borges a un lado, Lola al otro lado, la cerveza en el medio y el que estaba sentado en la mesa de enfrente alucinado. Me reí mucho.
Otros dicen que tuvo éxito porque le encanta describir sus relaciones sexuales. Que la leen sólo por voyeurismo. Tampoco me parece el caso. Alguien que sólo pretendiera eso, exhibicionismo, no hubiera escrito nunca el párrafo que copio a continuación.

En las noches eternas de angustia y llanto algo se quiebra, algo se muere para siempre. Una en la desesperación se asusta y piensa no, si soy yo la que me estoy muriendo. Y está muy bien, en realidad, esa muerte. Especialmente para poder recordarla, porque a la mañana siguiente con la cara hinchada y los ojos achinados una vuelva a despertar y es igual que renacer. Se da a luz a una nueva versión de una misma, a una decididamente menos vulnerable, y en este sentido, a una mucho más perfecta.
Irse entumeciendo. La próxima vez van a tener que venir con una aguja mucho más gruesa y clavar mucho más profundo para lograr el mismo efecto.

Ponele a mí me vienen entrenando así de muy chiquita, y cuesta horrores porque adentro hay agua y agua y agua, pero es cierto que da a poco va doliendo menos. Te vas curtiendo.
(Pág.129, Buena Leche, Lola Copacabana)

Mi impresión acerca de Lola Copacabana cambió. La percibo más “de entrecasa” que “femme fatale”. Tal vez me equivoque, pero no creo.

No sólo por haber leído su libro completo. También porque suelo prestar más atención a los detalles que al conjunto. Y Lola tiene detalles que demuestran que no tiene mala leche.
No todo es palabra escrita, no todo es palabra hablada. Apenas un gesto, a veces, dice de esa persona mucho más de humanidad que cien mil páginas.

(Veremos qué impresión me llevo cuando lea a Cielo Latini)

domingo, marzo 11, 2007

Escritos incorporados (I)

He subido algunos poemas y escritos antiguos. Sólo que están guardados en fechas viejas así que comprendo que no será muy fácil encontrarlos. Dejo aquí los links correspondientes a cada uno de ellos. De a poco espero poder ir subiendo cada día más.
Gracias a todos por la lectura y por los comentarios.

Poemas:

Amanecer del Amor

El Silencio

Escribiré


Esto es lo que hay

Instantáneas 2

Instantáneas 3

La mano que espera

Mirada /4

Permanecer amando

Relatos:

Crónica del Diálogo

Diana

Las letras que Salvan

Mujer Dividida



viernes, marzo 09, 2007

Una tipa que dice......

La interacción con mis lectores me revuelve el estómago.
Los lectores son siempre malos. Siempre peores de lo que una se imaginaría.
Después están “tercero”, “cuarto”, “quinto”.

Alguien que piensa así se merece que su libro se vaya a la basura. ¡A la mismísima mierda y que nadie gaste un centavo en semejante basura! Ojalá los cartoneros tengan muy buena suerte esta noche. Van a juntar bastante papel.

miércoles, diciembre 20, 2006

La Iglesia «siembra» de estrellas la Navidad


JESÚS BASTANTE. MADRID.


«Vamos a llenar el mundo de estrellas», afirman desde Obras Misionales Pontificias con motivo de la apertura de la campaña de «sembradores de estrellas», que ayer arrancó en Madrid y que estas Navidades sacará a las calles de las principales ciudades de nuestro país a más de cien mil niños.

En su veinticinco aniversario, las bocas de Metro, paradas de autobús y principales calles de Madrid, Sevilla, Barcelona, Zaragoza, Málaga o Bilbao, se llenan de chicos y chicas que colocan a los viandantes una estrella, como símbolo de la Navidad que está a punto de llegar. «No pedimos aguinaldo, ni se recoge dinero. Las estrellas son gratis», afirma Xavier Illundain, uno de los responsables de la campaña, que prevé repartir, de aquí a la Nochebuena, más de 10 millones de estrellas.

«La campaña es muy sencilla -comentan desde OMP-. Ofrecemos a los viandantes una estrella de papel, en forma de pegatina, para recordar el nacimiento de Jesús y felicitar la Navidad en nombre de los misioneros españoles dispersos por todo el mundo».
Llamadas a misioneros

Junto a ella y, como viene siendo tradición desde hace una docena de años, la Fundación Telefónica ha habilitado un teléfono (900 12 35 00) para que los padres o cónyuges de misioneros y cooperantes españoles en el extranjero puedan felicitarles, de modo gratuito la Navidad. En la actualidad, existen 28.000 españoles realizando proyectos solidarios en el extranjero, de los cuales 22.000 son misioneros, y el resto pertenece a ONG.
Ambas campañas tienen como objeto reivindicar el carácter familiar (y religioso) de unas fiestas que, paradójicamente (se celebra el Nacimiento de Jesús), cada vez más están marcadas por el impacto de la secularización y el mercantilismo.
Pese a que la práctica totalidad de ciudades tienen belenes públicos en las principales avenidas (unos desaprensivos robaron a comienzos de esta semana las imágenes de la Virgen y el Niño del portal colocado por Unicaja en Valencia), la Iglesia constata con preocupación cómo, poco a poco, se quiere hacer desaparecer el contenido religioso de las fiestas navideñas.
Así, el obispo de Jerez, Juan del Río, ha criticado en su última carta sobre los peligros de «disfrazar la Navidad». En su misiva, el prelado alerta del «vaciamiento» del contenido religioso de la Navidad en numerosos signos, «como las postales de felicitación de instituciones públicas, donde hay una ocultación a cualquier referencia cristiana» y «los alumbrados navideños, donde se da luz a unas fiestas vaciadas de su contenido originario».
Una secularización de estas fiestas de la que, en opinión de Juan del Río, «no está exenta la propia comunidad cristiana, que en gran medida ha perdido la sensibilidad de la sorpresa del misterio de Dios que sale al encuentro del hombre». Hasta tal punto ha llegado la situación, que el propio obispo denuncia cómo, «en algunas parroquias», incluso se han llegado a suprimir la tradicional Misa del Gallo.
Por su parte, el cardenal de Toledo, Antonio Cañizares, quien este jueves fue normado hijo adoptivo de la capital manchega, bendijo ayer el Belén de la Plaza de Zocodover, reclamando que la imagen de Jesús en el pesebre «ayude a recordar los misterios de la Navidad». El vicepresidente del Episcopado, además, deseó que el amor reine durante estas fechas en todos los hogares de España, y que en ellos «se descubre que Dios ama a los hombres, y apuesta por los hombres».

Otros obispos, como el de Tarragona, Jaume Pujol, reclaman vivir la Navidad «en familia, rodeados de las personas que más amamos», con «reflexión y serenidad», de manera que estos días tengan «un auténtico contenido cristiano». Para Braulio Rodríguez, arzobispo de Valladolid, «lamentablemente, no todos los cristianos viven la Navidad, puesto que son atrapados por un consumismo feroz y un desquiciamiento de lo que es central en esta fiesta».
Junto a los llamamientos para vivir la Navidad de una forma cristiana, ayer tuvo lugar la presentación de una campaña, organizada por Mensajeros de la Paz, que llevará regalos a abuelos enfermos o que viven solos. Su presidente, el padre Ángel García, declaró a ABC que esta campaña «pretende llevar un poco de alegría a aquellos que nos han alegrado la vida durante años. Los mayores también creen en los Reyes Magos».

Fuente: Diario ABC

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El Acertijo del Maestro

Me permito reproducir aquí un extracto del libro titulado "LAS PARABOLAS DEL PADRE ANGEL", escrito por el Padre Angel García Rodriguez (*), Editorial La Esfera de los Libros, Madrid, 2001. Esta parábola que transcribo a continuación lleva como título "El acertijo del maestro". Espero que la disfruten:

Un día, el maestro preguntó a sus discípulos:
- ¿Quién de vosotros sabría decirme cuándo acaba la noche y cuándo empieza el día?
Uno de los discípulos contestó:
- Cuando ves a un animal y, a mucha distancia, puedes distinguir si es un caballo o una vaca.
- No es eso - respondió el maestro.
- Cuando miras un árbol y, a mucha distancia, puedes distinguir si es un mango o un manzano.
- Tampoco - replicó el maestro.
- Dinos tú la respuesta - pidieron a coro los discípulos.
Y el maestro habló y dijo:
- Cuando miras a un hombre a la cara y reconoces en ella a tu hermano o cuando miras a una mujer a la cara y reconoces en ella a tu hermana. Si no eres capaz de eso, entonces, sea la hora que sea, aún es de noche.

Me irrita mucho oír que hay que amar a Dios porque es Dios y al hombre porque en él está Dios. No señor, hay que amar a Dios porque es Dios y al hombre porque es hombre.

Si una mañana brumosa caminas por la ladera de la montaña de la vida y percibes que algo se mueve, puede que lo tomes por un monstruo. Si te acercas, verás que es un hombre. Y si le alcanzas, verás que es tu hermano.

Dios te sonríe en el hermano.

Como decía Dostoievski: "Cuando reconozco a un hermano en mi prójimo sólo entonces soy hombre".

Cuanto más quieres a tu hermano más persona serás.

La fuente de la felicidad está en darse. Y no esperes las grandes ocasiones para hacerlo. La vida se teje con pequeños detalles, no con actos heroicos.

Mira en lo profundo de tu alma y descubrirás el amor.

Si quieres vivir el amor sin quedarse en retóricas, intenta hacer felices a los demás.

Dice el Talmud:

Hay dos cosas fuertes.
El hierro es fuerte, pero el fuego lo derrite.
El fuego es fuerte, pero el agua lo apaga.
El agua es fuerte, pero las nubes la evaporan.
Las nubes son fuertes, pero el viento se las lleva.
El viento es fuerte, pero el hombre lo vence.
El hombre es fuerte, pero el miedo lo derriba.
El miedo es fuerte, pero el sueño lo vence.
El sueño es fuerte, pero la muerte lo es más.
Pero el amor bondadoso sobrevive a la muerte.

Como decía el filósofo francés Gabriel Marcel:
"Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás. Porque, aunque hayas muerto, vivirás en mí".

(*) El Padre Angel García Rodriguez, fundador de la asociación Mensajeros de la Paz, es el padre de los niños de los niños y de los ancianos de la miseria, la enfermedad, la marginación y el desamor. A través de esta esmerada selección de historias, el Padre Angel glosa sus recuerdos y su amplia experiencia con los preferidos de Jesús: los más necesitados. Un libro para pensar y meditar desde el fondo del corazón, para rezar y vivir. Y para descubrir el secreto y motor de este gran personaje, premio Príncipe de Asturias de la Concordia al que muchos, fuera y dentro de España, comparan con la Madre Teresa de Calcuta.

martes, diciembre 19, 2006

You! ¡USTED! es El Personaje del Año 2006

La portada de la Revista Time: una computadora y la palabra "You" ("Usted")

Washington.- La revista estadounidense " Time", que elige todos los años a la que considera fue la principal personalidad generadora de noticias de ese período, hace en su próximo número un reconocimiento a todos los usuarios de Internet. La portada de la publicación muestra un monitor de computadora en el que se lee con grandes letras negras: " You" (usted). La revista dice que lo considera un "experimento social masivo". Los usuarios de Internet, de forma colectiva, son la Personalidad del Año por "tomar las riendas de los medios globales, por crear y dar forma a la nueva democracia digital, por trabajar a cambio de nada y derrotar a los profesionales en su propio juego".
Dice que es una nueva tendencia que creció desde fenómenos aislados hasta crecer en conjunto en poco tiempo. Hace referencia a los los usuarios de YouTube que han enviado innumerables videoclips desde aquellos de fabricación casera hasta grabaciones amateurs y del compendio cósmico de conocimientos Wikipedia. En Wikipedia, decenas de miles de voluntarios han construido la página web rápidamente en varias lenguas hasta convertirla en la mayor enciclopedia del mundo, con precisión en la mayoría de los temas.
En los últimos años, "Time" había elegido como Personalidad del Año a los filántropos Bill y Melinda Gates y Bono en 2005, al reelecto presidente George W. Bush en 2004, al soldado estadounidense en 2003, a quienes dentro del gobierno o de una empresa denuncian maniobras ilegales ('whistleblower') en 2002 y al alcalde de Nueva York Rudy Giuliani en 2001, tras los atentados terroristas en la ciudad.

"Persona del Año: Usted. Sí usted. Usted controla la era de la información. Bienvenido a su mundo".






Este video es gentileza de dmargaix.

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domingo, diciembre 17, 2006

Historias de café/1

Desde el arco de la tarde, la observo de espaldas en una silla. Continúa sentada mientras mi cigarrillo se consume en el hielo. Tiene puesta una ruana de lana verde, verde musgo como la piel que lleva adherida desde hace años. Sólo se percibe la punta de un pañuelo asomando apenas, del costado izquierdo, en la solapa del cuello de su camisa blanca y roja a cuadros. Lo único que se percibe es el movimiento de sus brazos, de sus codos. De espaldas, alza la mano derecha - lo único al desnudo de su piel - mientras habla con el hombre que la acompaña en la mesa. Por un instante, muestra su perfil derecho. Con pudor, se anima a mirar por la ventana. Tres mesas delante de la mía. Guarda su recato, su postura y escucha. Escucha hablar, mira cómo bebe un jugo de naranjas su compañero con anteojos. Continúa mostrando su perfil derecho.
La vida es oblicua, anodina, gris. No lo sabe, prefiere no saberlo. Se reclina sobre su espalda para observar un servilletero enrollado sobre la mesa. Lo mira con los ojos fríos, ausentes, como quien mira sin ver.
Se endereza en su silla, en su altura. Se pone de pie. Su mano derecha, en un gesto maquinal, describe el aburrimiento de la existencia. La costura de su abrigo en la espalda se mantiene, sobre la columna vertebral, cayendo torcida. Verde musgo es su costura. Está inmóvil. Casi igual que yo, excepto que mis costuras no saltan a la vista.

Córdoba, 05 de Agosto de 2003

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viernes, diciembre 15, 2006

Confieso que he comprado

Y sí. Confieso que he comprado en Cúspide los dos libros polémicos del momento:

Abzurdah, de Cielo Latini, Planeta.

Buena Leche, de Lola Copacabana, Sudamericana.

Por el hecho de comprar un libro de Planeta te hacen llenar un cupón con tus datos que tirás en una urna y participás por un viaje a Brasil.

Los leeré a ambos con tranquilidad y después veremos. La curiosidad pudo más.

sábado, diciembre 02, 2006

En la cripta con Lovecraft de madrugada

"No era el fruto de los mundos ni de los soles que puedenverse relucir en los telescopios y placas sensibles de nuestros observatorios."
H.P. Lovecraft

A la memoria de N.D.

Había terminado de leerle el "El terrible anciano" de Lovecraft. Le gusta que le lea mientras permanecemos sentadas, frente a frente, tejiendo la noche.

Teníamos la piel y las miradas congeladas de terror. Se nos quebraba la respiración. Entonces, hicimos un paréntesis para servirnos otro vaso de cerveza.

Mientras bebíamos en la penumbra, el silencio se había convertido en el rey de la madrugada.

Cuando Lovecraft surtió efecto en el alcohol, comenzó a hablarme muy quedo, muy lento. Me contaba anécdotas de su niñez, allá lejos y hace tiempo, cuando se escapaba de la escuela, de algunas horas de clase.

-- ¿Sabes a dónde iba?, me preguntó.
-- Al cementerio - casi susurré con la voz entrecortada, pero con absoluta seguridad- Me lo habías dicho ya antes.
--Es cierto. Ya no lo recordaba... Ir al cementerio me encantaba...
-- ¿Y qué hacías allí?, pregunté algo estúpidamente.
-- Paseaba. Me gustaba mucho caminar por entre las tumbas. Había una quietud indescriptible, un silencio... (Hizo una pausa). Muchos dicen: "Yo ni en la paz del sepulcro, creo." Yo creía... Me encantaba el silencio. Caminaba en puntillas de pies, no quería ni respirar por eso.

Mis ojos observaban desorbitados, mis oídos hubieran preferido no tener tan buena audición en aquel instante. La contemplación global de la escena me resultaba pavorosa. Estaba con mis brazos fuertemente pegada al respaldo de la silla. Pero, el relato continuaba:

-- Ahora hace bastante que no voy. Después que ella murió espacié un poco las visitas. Pero, la recuerdo siempre, ¡siempre! Parece que eso no es bueno, pensar tanto en los muertos. Dicen que las almas necesitan despegar, lograr la paz que necesitan y que a los tres años ya es hora de dejarlas partir definitivamente. Y ya hace tres años que ella murió...
La última vez que fui a visitarla, hacía tanto que no iba que no recordaba demasiado bien donde estaba, pero me detuve a pocos pasos de la entrada, eché una mirada y enseguida me di cuenta cual era el camino. Dije: "es allá". Tenía puestas flores artificiales. ¡Ella las odiaba! Decía que eran eso, flores artificiales, flores muertas. A ella le gustaban las fresias. Por eso, yo le pongo rosas y fresias. Le llevo cigarrillos y caramelos "media hora".

Sus verdes ojos estaban muy lejos de su rostro, muy lejos de aquella habitación. Para cortar la mirada perdida y traerla nuevamente a su lugar de origen, le serví el resto de cerveza que quedaba en la botella.
-- Gracias, dijo.- Y sentí que mi propósito dio resultado.
-- ¿Te leo otro cuento?
-- Sí, me encanta que me leas.-- dijo ya con una sonrisa en los labios.

Su semblante era otro. Pero, una nostalgia infinita continuaba aún grabada a fuego en su rostro. Tomó mi mano izquierda y la cubrió de besos. Después, la cerró con la suya.

--Guardalos -dijo con una voz apenas perceptible que me conmovió muy íntimamente.-- Son besos locos. Se escapan. No conocen de prisión.Nada dije. A veces, las palabras no alcanzan. Siempre pensé que el idioma carece de palabras suficientes para describir todas las sensaciones que un ser humano es capaz de percibir.

-- Bueno, te voy a leer entonces... a ver... déjame ver... a ver... sí, éste: "Aire frío".

Y nos introducimos completamente en aquel cuento donde un hombre había muerto hacía dieciocho años y se mantenía vivo por congelación. Su mente cambió el rumbo de los pensamientos conducida por la mano de Lovecraft.

Al terminar de leer el cuento estábamos, otra vez, mirándonos frente a frente.
Me besó y escuché ruidos de pájaros extraños afuera. Me separé suavemente de su cuerpo y le pregunté, apenas con los sonidos que me quedaban claros todavía:

--¿Escuchas los pájaros? - le pregunté.
-- Son las cuatro de la madrugada. A esta hora no hay pájaros...

El pánico se apoderó de mí.

-- Por favor... ¿podríamos cerrar todas las ventanas antes de ir a dormir?
-- Sí, querida - dijo. Y agregó:
-- Somos mudos testigos de nuestros actos. No podemos hablar de nosotros mismos. Sólo estas cuatro paredes nos protegen de las miradas indiscretas.

Se dirigió a cerrar las ventanas de la enorme casa. Yo tenía la piel y la mirada congelada de terror y Lovecraft ya estaba dormido sobre la mesa.

14 de Noviembre de 2000.

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viernes, diciembre 01, 2006

Me rectifico acerca del diario de Lola

Estos días, con más tiempo y tranquilidad, pude leer a Lola con más detenimiento. Espero poder leerla completa. Debo reconocer que hay cosas suyas que me gustan, viejos posts suyos que ponen de manifiesto su sinceridad y su espontaneidad. Y a mí la gente espontánea, sea quien sea y se trate de quien se trate, me encanta.
A saber: algunas antiguos posts, como los siguientes, que lo demuestren:

Cosas que me gustan de tener a mi hermano en casa (30/09/2003)
9. escucharlo en su cuarto componiendo canciones en guitarra con mi hija.
10. que cada vez que llegue muy tarde o a la casa vacía me termine admitiendo que algún ruido extraño lo hizo "cagarse todo" frente a la posibilidad de toparme "teniendo sexo de a cinco en algún lugar bizarro".

Enferma (28/09/2003)
Hace 21 horas que no fumo.

Confessions of a dangerous mind (21/09/2003)
A todo esto yo venía manjeando pensando en que quería escribie sobre determinada cosa y todo el resto de lo que escribí fue en realida un mientras tanto mientras trataba de acordarme, pero evidentemente no he de conseguirlo esta noche.

General Hospital (18/07/2004)
Cuando me desperté tuve dos sorpresas. La primera fue la más obvia: me había olvidado lo que era el dolor. Más tarde, con mamá, nos indignamos juntas de que todavía se usara la misma palabra para describir pesares tan distintitos; es absurdo que se use misma designación para lo que se siente en la panza después de pasarse con la comida china y lo que se siente en el pie cuando uno pisa un vidrio roto, o después de una operación. Es injusto.

Que se sepa (13/07/2004)
Si mañana muero, lo cual es más bien posible, quiero que conste que:
1. Planté un árbol
2. Parí una hija perfecta
3. Empecé a escribir más de un libro, que lo escrito siempre apestó y supe deshacerme de ello, por el bien de la humanidad
4. Amé y fui amada

Live from Tienda Inglesa (23/01/2005)
Mi diario de las vacaciones es un cuaderno Rivadavia de tapa dura, forrado en papel araña rosa. No traje a mi diario perdido porque sigue perdido, y no traje al que empecé porque era demasiado grande.

Cualquiera (12/01/2005)
Hay dos humores en los que me es casi imposible escribir: el aburrimiento y la insatisfacción.

Signifying Nothing (04/01/2005)
El 31 nada, nada de nada como si fuera un día cualquiera, totalmente desmaravillada y hasta quizás......

sábado, noviembre 18, 2006

Una chica de San Isidro del blog al papel

Me encantó esta entrevista que publicó hoy "La Nación". Precisamente, tan relacionado con mi post "Cerrado por agotamiento" que parece que me hubieran leído la mente.

Diálogo con la audaz Lola Copacabana
Una chica poco formal que saltó del blog al libro con sus diarios

Era muy leída en Internet y Sudamericana publicó sus textos

Una novela puede pasar a la televisión, un cómic al cine, una historia real al teatro. Y, últimamente, las vicisitudes de la vida cotidiana de una joven escritas en Internet pueden volverse un libro, como le sucedió a Lola Copacabana, que cautivó a cientos de lectores con su blog Naughty Bits . El sitio se convirtió en el libro Buena leche , publicado este mes por la editorial Sudamericana. "El libro lo hice a partir del blog que comencé en septiembre de 2003. El blog me vino al pelo, porque es mi género", dijo Lola a LA NACION y explicó que de chica escribía cuentos que luego leía su mamá, hasta que ésta tuvo dos hijos más y ya no tuvo tiempo de leerlos. "Entonces me puse a escribir más en mi diario." El descubrimiento del blog la atrajo de inmediato: allí encontró un formato parecido al de su viejo diario. Y resumió así el pasaje de un soporte a otro: "El blog es lo que venía haciendo; el único cambio es que ahora está a disposición del mundo". Ese mundo sigue los breves párrafos en los que Lola relata con humor, ternura, enojo y atrevimiento un diálogo con su pequeña hija, sus pensamientos sobre alguna clase o profesor de la Facultad de Derecho de la UBA -donde estudia abogacía-, su fascinación por el Fernet y Simone de Beauvoir, sus miedos, sus obsesiones y su relación con los hombres y el sexo, que narra sin pruritos y hasta con pasajes explícitos. En realidad, Lola Copacabana es Inés Gallo de Urioste, el verdadero nombre de esta joven de 26 años que vive en el Bajo de San Isidro. Un día, Lola recibió un mail de la editorial Sudamericana con la propuesta de publicar un libro con las narraciones de su blog. "Si tenía que pasar que yo escribiera un libro, iba a ser así, me iban a venir a buscar", relató convencida la chica que -confiesa- alguna vez había fantaseado con ser escritora.

Un personaje atractivo

El nombre Lola se lo autoadjudicó "por lo de niña precoz", contó, y Copacabana por una amiga brasileña que empezó a llamarla con este nombre. ¿Qué hace que los lectores se sientan identificados con Lola? "El personaje es atractivo por diferentes motivos; de hecho, tengo como público a las madres, a las chicas de mi edad, a los hombres maduros, a los estudiantes de Derecho, entre otros. Además, a la gente le gusta como escribo." Y agregó: "Creo que soy honesta y cero pretenciosa. La gente re-valora que uno sea honesto y sabe que lo que lee es verdad, que no es una pose. ¿No hay distancia entre Lola e Inés? "No, si le preguntás a mi hija cómo se llama su mamá dice que tiene muchos nombres: mamá, Inés, Lola." Antes de publicarse el libro, su blog tenía un promedio de 1000 visitas por día. En la escritura de Lola se percibe la necesidad de contar. El libro conserva el estilo de escritura informal que suele utilizarse en Internet, con licencias gramaticales, invención de palabras, un personal uso de los signos de puntuación y varias citas en inglés de canciones y libros. Todo en un relato que narra problemáticas, intereses y anhelos de una chica desenfadada que fue madre a los 19, sin apremios económicos, y que va buscando y trazando su camino en la vida. Así comparte su mundo a través de la escritura, sin temor al juicio ajeno. A Lola -o Inés- la pone contenta haber tomado ella las decisiones sobre el libro. Eligió el título y también la bajada, que se debe al primer tomo de la autobiografía de Simone de Beauvoir, Memorias de una joven formal , libro que ama. Ella misma tomó la foto que está en la contratapa. "Todo el libro, bueno o malo, es mi recorte, y es importante que sea así." Si bien su llegada a la publicación se debe al blog, a la expresiva joven de cabello negro los blogs la tienen harta. "A mí me gustan más los libros; yo soy fetichista del libro, quiero leerlo, tocarlo, subrayarlo, llevarlo a la cama."

- ¿Te parece que es una moda la del blog?

-Creo que es muy bueno para darse a conocer. Y va a seguir, pero no va a reemplazar nada, ni a los diarios ni a los libros. No va a matar a nadie, es solamente un blog. Lola Copacabana no sabe si seguirá relatando en forma de diario, pero asegura: "Los temas siempre serán escorpianos y controversiales. El sexo, la muerte, el incesto, lo prohibido, lo que no se quiere hablar socialmente". Está en su naturaleza hablar sobre ellos, dice. Temas que -señala- interesan a la mayoría de las personas y por los cuales dice de sí misma que no es una delikatessen (para unos pocos), sino Big Mac (para muchos).

Por Laura Casanovas De la Redacción de LA NACION

Tendencia

En la Argentina, el primer libro editado con relatos que nacieron en un blog fue Abzurdah , de Cielo Latini. Además, ya se publicó la primera "blogonovela", Diario de una mujer gorda , de Hernán Casciari, argentino que reside en España. En el nivel internacional, incluso se creó el "Lulu Blooker Prize", el primer premio literario para libros surgidos de blogs . Su primera edición se realizó este año y ya lanzó su convocatoria para el que viene. ¿Moda o nuevo género?

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domingo, octubre 22, 2006

Me gustó esta entrevista a José Saramago

Esta mañana de domingo, mientras desayunaba en un café y leía "Clarín", me topé con esta entrevista a José Saramago y no pude desviarme de su lectura. Impecable.

SOCIEDAD
CULTURA : EXCLUSIVO: JOSE SARAMAGO ADELANTA SUS MEMORIAS Y REVISA RENCORES, DESEOS Y MIEDOS

"Mañana estará el mar, estará la silla, pero no estaré sentado yo"

El Nobel portugués recibió a Clarín en su casa, en una isla entre Europa y Africa. Sensible pero filoso, reflexionó: "Dejamos un mundo peor que el que recibimos".













Patricia Kolesnicov LANZAROTE. ENVIADA ESPECIAL - DIARIO CLARIN - 22 de Octubre de 2006.-


Y pensar que un día el sol se apagará y esto ya habrá terminado", dice José Saramago en el silloncito de su escritorio en Lanzarote. El escritor ha subido hasta aquí —es un primer piso— desde su jardín, donde hacía un rato muy largo estaba sencillamente sentado, mirando el mar. Atardece en la isla, el festival de colores del agua y la tierra negra da un descanso, el Premio Nobel de Literatura 1998 habla de su escepticismo. "Dicen que el sol en determinado momento ocupará tres cuartos del cielo. Y todo lo que hemos hecho de bueno y de malo se perderá como si no hubiera pasado nada y el universo seguirá, sin enterarse de que hemos estado aquí. Eso me parece bien, porque nosotros no nos merecemos la vida. No merecemos la vida porque hemos hecho con ella algo tan deplorable, tan miserable como lo que tenemos ante nuestros ojos. No valemos la pena".

Siempre fue descarnado para opinar, José Saramago, y ese mal se le ha agravado con los años. A punto de cumplir los 84, enamorado de su mujer —la andaluza Pilar del Río—, requerido por universidades de todo el mundo, mimado por los medios y las editoriales, consagrado por millones de lectores, su análisis del presente no se ha dulcificado. Que a él le vaya bien no quiere decir que el mundo esté bien para este autodeclarado "comunista hormonal".

Hay que saber que esta vida con viajes en primera y buenos vinos y jefes de gobierno cenando en la cocina de su casa tiene un poco de la saga del self made man: la cuna de Saramago estaba bien lejos de cualquier oro y eso es algo que él —no lo dice, se le nota— sabe cada vez que abre los ojos. Pero que ahora recuerda especialmente: el día de su cumpleaños presentará en Azinhaga —el pueblo donde nació— Las pequeñas memorias, un libro en el que cuenta su infancia. Y lo ha hecho recordando. Es descarnado, dijimos; no lo será menos consigo mismo.

—¿Cuál es su primer recuerdo?

—El primer, primer recuerdo... es traumático mi primer recuerdo, yo era muy pequeño, mi hermano Francisco ya había muerto, así que supongo que tenía tres años... Yo no sé cómo lo va a contar usted...

—¿Qué pasó?

—Vivíamos en un barrio pobre, en una habitación sola...

—¿Entonces?

—Yo estaba en la calle, una calle que yo no puedo recordar cómo era y tres o cuatros chicos —mayores que yo— me llevaron, me apartaron, me bajaron los pantalones y me introdujeron un alambre por la uretra.

Silencio.El hombre se calla y no hay cómo seguir. La cinta del grabador corre en blanco.

—Es cierto —destraba Saramago—. Ya le he dicho que es traumático y que no sé cómo lo va a contar.

—Como lo cuenta usted.

—Yo grité, ellos se asustaron, mi madre apareció y yo con el pene sangrando... Ya no me acuerdo cómo me curaron. Después eso no me ha condicionado en nada, no he tenido pesadillas ni nada. Es algo molesto, más que molesto, peor que molesto, pero es algo pasado. Cuando me pregunta cuál es el primer recuerdo, es ése. Empezó mal.

—¿Usted lo cuenta en su libro?

—Lo cuento entre otras cosas. Porque este libro anda en mi cabeza desde hace muchísimo. Al principio, pensé en llamarlo El libro de las tentaciones. Porque pensaba que cuando el niño aparece, el mundo entero es una tentación, todo puede gustarle; el mundo lo tienta con lo bueno, con lo malo, con lo horrible, con lo atractivo. Le ofrece todo, le propone todo. De ahí fui pasando a esta otra idea del recuerdo de la infancia y la preadolescencia. Y entonces le cambié el título.

—¿Las memorias van siguiendo algún hilo?

—No, no. Podría haber intentado reconstruir cronológicamente los hechos. Pero eso sería aburrido. ¿Cómo llenaría los espacios vacíos? Entonces, lo que el lector va a encontrar es una especie de caleidoscopio de episodios que han venido al recuerdo, sólo aparentemente desordenados.

—¿Cómo hizo la "investigación"?

—Antes no me había dado cuenta: uno recuerda algo y, si no lo trabaja en la memoria, se queda con las impresiones más fuertes; pero cuando se empieza a recordar también se va descubriendo que la memoria tiene capas superficiales y profundas, así que al interrogarla una y muchas veces surgen hechos que parecían olvidados. A medida que escribía, aparecían personas, nombres, situaciones, ocurrencias, cosas, olores, rostros... La primera persona en asombrarse con lo que ha podido acordarse soy yo.

—¿Y eso le resultó conmovedor?

—Hubo momentos en que sí y sabía que me iba a enfrentar a recuerdos que volverían a emocionarme. Pero hubo otros que fue como si los hubiera descubierto, fue como si no fueran recuerdos y sí "invenciones", como si poco a poco fuera encontrando las partes que faltaban. Por otro lado, nunca ha sido mi intención juntar simplemente recuerdos. Sobre todo, tenía curiosidad por saber qué persona era ésa que he sido durante la infancia.

—¿Cómo era ese niño?

—A mí siempre me ha gustado, tengo que confesarlo. Yo era un niño muy serio, tranquilo, que durante un período tenía pesadillas horrorosas; pero no he sido nunca un niño turbulento, complicado, eso no lo he sido nunca, era más bien callado. Me gustaba estar solo. En el pueblo, cuando estaba en casa de mis abuelos maternos, salía de casa, agarraba mi palo y algo de comer; decía "abuela me voy" e iba camino del río; al campo, a los olivares, todo eso...

—¿Ese niño le dio alguna respuesta sobre el hombre que es hoy?

—El epígrafe del libro dice: "Déjate llevar por el niño que has sido". Creo que no he cambiado mucho. Sigo teniendo que ir al jardín a mirar los árboles, los cactus, los pájaros. Y con la misma atención con que miraba cuando era niño una araña haciendo su telaraña en un árbol, me encuentro ahora con un lagarto de esos que viven aquí, en el jardín.

—¿Pudo ver cosas de su infancia que antes no había advertido?

—En este libro se encuentran las luces y se encuentran las sombras. Hay cosas difíciles: su padre le pega a su madre y usted lo recuerda. La infancia tiene su dolor y el adulto que soy lo cuenta y lo cuenta tratando de no mirar a otro lado cuando tiene que recordar algo que no es agradable.

—Pero juzga el episodio con su mirada de hoy...

—Yo no hago juicios, puedo comentar algo. Un comentario que dice más o menos: "Quizás por eso que acabo de decir no le he levantado jamás la mano a una mujer, fue una vacuna" .

—¿Qué sentía en ese momento?

—Era muy duro. Pero ésta es una reflexión de adulto. El niño no ve el paisaje, el niño está en el paisaje. No está especulando, no está haciendo reflexiones, está solamente viviendo el instante.

—¿Qué diferencia ve entre los chicos de su época y los de ahora?

—Ser niño ahora es otra cosa. En ese tiempo, y mucho más en el pueblo, no había nada, nada, nada. En la ciudad tenías la prensa y había una radio primitiva... ¿Qué tiene que ver eso con los niños de las play station, que son capaces de mirar un aparato y descifrar inmediatamente cómo funciona? Es otra especie, no es sencillamente otra especie de niño: es una forma distinta de ser un ser humano. Son otros.

—¿Peores?

—Lo peor es que no saben nada de aquello de lo que nosotros sabíamos todo.

—¿Cruzar un río? ¿Arrancar una manzana de un árbol?

—Todo eso, todo eso. Ahora los niños ya lo han hecho todo a los 8 años. Todo lo que es virtual. Y a lo mejor, ese niño nunca llegue a tomar una lagartija con la mano. No es que sea mejor o peor...

—¿No?

—Bueno, si yo fuera un niño ahora quizás me parecería absurdo estar en un pueblo, ir al río, andar descalzo, a veces no sabe el frío que daba caminar por la piedra.Hablo de nuestros niños, obviamente, que lo tienen todo. Nosotros teníamos lo que nos hacíamos, un barco de corcho tallado a la navaja...

—Entonces sí piensa que una infancia es mejor que otra...

—Yo creo que sí, creo que sí. ¿En qué se van a convertir estos niños? A lo mejor miran un árbol o un animalito pero en la televisión, porque lo que importa no es la cosa sino la imagen de la cosa. Y es mucho más divertido mirar una lagartija o bajar al jardín y ver todos los días cómo está creciendo el olivo, para mí lo es. Pero fíjese que están destruyendo el medio ambiente, ya ni siquiera hay motivo para ir a ver cómo eran los campos de mi infancia...

—No hay árboles a los que trepar..

—El paisaje es otro. Y yo soporto mal que me corten una planta, lo soporto mal. No quiero que las cosas cambien.

—¿Siempre fue así?

—Quizás inconscientemente sí, pero con la edad tengo conciencia de ello. No es que sea conservador, soy lo que ahora se llama "conservacionista". Yo quiero cambiar el mundo, pero no quiero cambiar las cosas que me rodean.

—¿Cambiar el mundo?

—A mí me da amargura pensar que el mundo que dejamos es peor que el que recibimos. Y creo que es peor porque no hemos podido, o no hemos servido, o no hemos querido hacerlo mejor. El mundo no será nunca un paraíso (si el paraíso alguna vez existió, y de existir ¿cómo sería?). Pero ahora, por fin, tenemos los medios para resolver los problemas de los humanos. Simplemente no usamos esos medios.

—¿Usted disfruta de la vida que lleva?

—Sí, disfruto. Me cabrea un poco tener la edad que tengo, eso me cabrea. No por tenerla sino por no tener otra vida larga por delante. La vida larga ya la viví. Silencio. Otra vez, un silencio que se prolonga.

—En el fondo, repetiría las palabras de mi abuela, que una noche, ya muy vieja, dijo: "El mundo es tan bonito y me da mucha pena morir". La diferencia entre vida y muerte es haber estado y ya no estar.

—Es difícil pensar en no estar.

—No, es fácil. Es fácil pensarlo pero no es fácil asimilarlo. Hace un rato estaba sentado en aquella silla mirando el mar... es haber estado sentado en esa silla, donde usted me fue a buscar. Mañana estará el mar, estará la silla, no estará la persona que estuvo sentada en ella.

Saramago básico
AZINHAGA, PORTUGAL, 16 DE NOVIEMBRE DE 1922. ESCRITOR
Hijo y nieto de campesinos, creció entre Lisboa, donde vivían sus padres, y Azinhaga, la casa de sus abuelos. A los 16 años debió dejar el secundario y ejerció oficios diversos —de cerrajero a mecánico y periodista— antes de dedicarse sólo a la literatura con un fuerte compromiso social.A los 23 años, ya afiliado al Partido Comunista, escribió su primera novela, "Tierra de pecado" (1947). Luego dejó de escribir por veinte años, hasta que el reconocimiento mundial le llegó con títulos como "Levantado del suelo" (1980) un retrato de las condiciones de vida de los trabajadores en la provincia de Alentejo. Luego vinieron "Memorial del convento" (1982) y "Ensayo sobre la ceguera" (1995).Sus novelas están trabajadas en una prosa compleja, de largos párrafos y oraciones entrelazadas, en la que la acción está mezclada con pasajes reflexivos y filosóficos. En conjunto es un discurso sobre la decadencia y las fuerzas y los héroes que actúan contracorriente. Muchas veces parte de una hipótesis improbable —todo el mundo se queda ciego— y desarrolla lógicamente sus consecuencias, para explorar en comportamientos sociales. Fue el primer autor de lengua portuguesa que recibió el Premio Nobel, en 1998. Fue jurado del Premio Clarín de Novela en sus ediciones de 2005 y 2006.

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viernes, octubre 20, 2006

Leyendo a Alejandra me dieron ganas

"Pensar en la novela, o en las cartas de Andrea. Convencerse de la importancia secundaria del argumento. Lo esencial son los trozos de caracteres. Tiemblo por mi subjetividad. Desconfío de mi constancia. ¿Cómo podría lograr llegar hasta el fin? (...)
Pero pienso que hay que escribir cuando se tiene qué decir. ¿Qué diría yo? ¡Mis angustias! ¡Mis anhelos! ¡Mis invisibilidades! (...)
El Dr. R. dijo que un cuento es una novela frustrada.
Disciplina. Orden. Aprendizaje. (...)
No se escribir. Quiero escribir una novela, pero siento que me falta el instrumento necesario: conocimiento del idioma. (...)
Hojeando las novelas policiales se me ocurre preguntar cómo es posible escribir tanto sin decir "dolor", "vida" o "angustia". (...)
Pensando sobre la obra literaria".

Diarios, Alejandra Pizarnik, Editorial Lumen.

Tras una conversación con el señor J. S., hace unos días en un café, que me estuvo hablando acerca de una novela que escribió él en Villa Gesell, y después de haber recibido un llamado telefónico suyo, en el día de ayer, para contarme que había impreso su novela de ochenta páginas para entregármela y que yo pudiese leerla. Después de haber hablado con este colega y mientras voy leyendo a Alejandra me dieron ganas a mí también.

miércoles, octubre 04, 2006

La Iniciación

Eso es lo que significa para mi este comienzo: una iniciación. Comenzar un nuevo camino, subirme a un barco que no se por qué aguas navegará, pero eso poca importancia tiene. Dice aquella canción bastante conocida por estas tierras: "... y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos". Así conocí a alguien hace siete años. Cantando esta canción, la percibí dueña del escenario, micrófono en mano. A viva voz. Así me enamoré. Así me enamoraré ahora de esta polifonía que acaba de nacer aquí. Y, no tengo dudas, de que somos mucho más que dos. No me refiero a la cantidad sino a la unidad que logramos dar a luz. Esta unidad que, sin dudas, irá creciendo día a día, mes a mes, año a año.
Porque todo puede desvanecerse, en cualquier lugar, a cualquier hora, excepto la escritura. Debemos luchar por nuestras letras. Es un deber hacerlo, más que un deseo. Las letras nos dan vida. Siempre.
Deseo que este idilio que hoy se inicia crezca y se prolongue en el tiempo. Dispongo de poco tiempo. Esa es mi enfermedad crónica. Un dia debería tener más de 24 horas y, lamentablemente, no lo tiene. Eso no lo podemos cambiar. Ni yo ni nadie. Pero, no importa. Las agujas del reloj no se quejarán. Sacaré minutos de donde sea (como en este caso, del sueño) para estar aquí.
Tengo la certeza de que todos tenemos muchísimo para decir. Cuando comencé en la blogósfera (hace bastante) apenas imaginaba que podría plasmar mis impresiones personales, como un diario íntimo pero no tan íntimo porque sería leído por varias personas, aunque la sensación sea de que los lectores leen a escondidas, aunque la sensación sea de que quien escribe un blog se esconde detrás de un nombre irreal. Soy La Rosa Roja. No lo soy, es cierto, pero también lo soy, así me siento: rosa roja resquebrajada, marchita, agotada, con sueño, rosa roja sonriendo al leer un comentario, rosa roja que renace con mucho adentro para contar, con mucho para plasmar en palabras. Palabras que sólo me atrevo a escribir en un blog, que sólo me atrevo a pronunciar delante de lectores que también están en mi misma situación. Palabras que son más que eso, son confesiones, son vivencias plasmadas en este papel de teclas y confesiones que jamás haría en público, vivencias que no relataría a interlocutores que me conocen de toda la vida. Sin embargo, aquí nos atrevemos. Sin embargo, aquí somos. Aquí ponemos el alma sobre la mesa y el corazón en las palmas de las manos de los demás. Aquí somos nosotros mismos. Aquí, aunque alguna vez nos hayamos perdido, nos encontramos. Aquí nos encuentran los otros. Aquí los otros somos nosotros mismos mirándonos en espejos de diferentes colores pero con la misma mirada de cielo y de infierno, con las mismas virtudes y los mismos defectos, con las mismas alegrías y tristezas. Con un sueño entre nuestras manos y el firme deseo de seguir fieles por el camino al que ese sueño nos conduzca. Con miedo, con pánico, muchas veces, con valentía otras, pero continuamos siempre hacia adelante en busca de la luz, en busca de esa paz espiritual que todos necesitamos hallar para afrontar esta vida con el bastión bien alto de la dignidad. Mientras tanto, los espejos nos dan la tranquilidad de saber que estamos transitando el camino adecuado: reconocer que somos y seguiremos siendo siempre apenas eternos aprendices de la vida.

viernes, septiembre 15, 2006

A mi madre le decían loca

A mi Madre le decían loca, pero no era loca, era profesora.
Hablaba diferente. Decía: "Los ojos sirven para escuchar".

Yo tenía diez años de edad. Un niño no comprende el lenguaje vertical y pensaba que quizá mi madre era loca. Cierta vez me armé de valor y le pregunté: ¿Con qué miramos? Mi madre me respondió: "Con el corazón".

Cuando mi madre se levantaba de buen humor cantaba: "Hoy me he puesto mi vestido de veinte años". Yo sabía que no tenía veinte años y la miraba,nada más. ¿Qué puede hacer un niño, sino escuchar?

Si mi madre estaba triste decía estar vestida de niebla. "Hoy tengo ochenta años" -dijo-, cuando desaprobé un curso. Al fin pude terminar la educación primaria. El día de la clausura llegó tarde. Se disculpó diciendo: "Hijito, me demoré porque estuve buscando mi vestido de Primera Comunión, ¿No ves mi vestido de Primera Comunión?". Miré a mi madre y no estaba vestida de Primera Comunión.

Después tuvo ese accidente fatal. Me llamó a su lado, cogió fuerte mis manos y dijo: "No tengas pena, la muerte no es para siempre". Pensé: mi madre no se da cuenta de lo que habla. Si uno muere es para siempre. Era niño y no entendía sus palabras. Ahora tengo cincuenta años y recién comprendo sus enseñanzas.

Sí, Madre. Podemos tener veinte años y al día siguiente ochenta. Todo depende de nuestro estado de ánimo. Los ojos sirven para escuchar porque debemos mirar con atención a quien nos habla.

Para conocer la realidad esencial de una persona, tenemos que mirarla con el corazón. La muerte no es para siempre, sólo muere lo que se olvida y a mi madre la recuerdo porque la quiero. Ahora -en sueños platicamos- nos reímos de su método de enseñanza.

Aprendí a mirar con el corazón.

Una noche me dijo: "He notado que te molestas si tus amigos te dicen loco y eso no está bien. Es natural que el hijo de una loca sea loco". Entonces -por primera vez- repliqué a mi madre y le dije: "Madre, te equivocas, no siempre el hijo de una loca tiene que ser loco; a veces es poeta".
Por eso puedo decir con orgullo: "A mi madre le decían loca, pero no era loca, era profesora. Me enseñó a descubrir la vida después de la muerte".

Max Dextre
Abril de 1936 - Marzo de 1998
Destacado poeta, periodista cultural y conferencista peruano.

sábado, agosto 26, 2006

Falta de tiempo

Sólo miramos el cielo en los relojes
en dos agujas que no tienen
la cantidad de vueltas suficientes
para descansar cobijados bajo el manto
de alegrías y tristezas
que el ser humano apenas
si padece.

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sábado, agosto 12, 2006

Alejandra dixit

Eso fue sórdido. B. contemplaba serenamente. B. no escribe. Luego, no se considera dueño del rojo crepúsculo. Ahora sí tenés cara de poeta -dijo. Me odié. Pero sin duda yo había pensado en el poema para que trascendiera a mi cara, para hacer del proyecto del poema y de mi cara un filtro de amor (sangre tierra de cementerio, saliva de milano, agua de alondras, halo de ángel mudo...). Esto está tan oscuro.

Alejandra Pizarnik

sábado, julio 29, 2006

Sutiles enredos del lenguaje

En la mente de un niño, la palabra 'siervo' puede remitir a asociaciones tan hermosas como las del Bambi del cuento. Misterios y encantos del lenguaje.

Uno de los enigmas semánticos de mi infancia, cuando tenía cinco o seis años, fue la frase que alguien de mi familia solía pronunciar cuando los chicos estábamos entretenidos y un adulto pretendía interrumpirnos para que nos laváramos las manos o nos cambiáramos la ropa. La frase era: "No irritéis al siervo ".

Yo no conocía la palabra "siervo " ni, mucho menos, que ella designaba a un hombre sometido, contra su voluntad, al trabajo y la obediencia de un señor. No tenía la menor idea de que hubieran existido siervos en la Antigüedad ni en la Edad Media. Es más, no tenía la menor idea sobre el tiempo ni sobre el pasado. Para mí, el "ciervo" era Bambi o los que había visto encerrados en el zoológico. Entendía bien que a nosotros (a cualquiera de los chicos aludidos) de algún modo se nos estaba colocando en el lugar del ciervo. Me daba cuenta de que la frase tenía que ver con algo que no había que hacer con nosotros, pero ¿por qué se nos llamaba "ciervos"? Comprendía el sentido del verbo 'irritar', ya que solía escucharlo empleado por alguna tía en
expresiones como "Está muy irritada" (es decir, que algo le molestó gravemente) o "¡No me irrités porque cobrás!" (es decir, la molestia puede tener consecuencias serias).

Pero ¿a qué venía lo del ciervo? En ese momento yo creía, no sé si con razón, que los ciervos eran animales completamente pacíficos, nada irritables, adorables criaturas que por algo se habían convertido en protagonistas de una de mis películas favoritas. Nada en los ojos rasgados de Bambi anunciaba una improbable irritación, y sus aventuras lo revelaban siempre como protagonista amenazado más que como bestia amenazadora. Me intrigaba cuál sería la reacción de un ciervo irritado y, aunque la
cornamenta dejaba suponer alguna capacidad agresiva, no llegaba a imaginarme qué podíamos hacer nosotros en el caso de que alguien nos irritara como a ciervos. Si la frase hubiera sido "No asustéis al ciervo", habría sido comprensible, ya que Bambi y los ciervos del zoológico parecían más asustadizos que irritables.

También me sorprendía un poco que se usara el verbo en esa conjugación del "vosotros", pero eso no presentaba tantas dificultades de comprensión porque la había escuchado en algunas canciones: la radio difundía mucha música española, además, nos habituaba a versos como el siguiente: "Mi palabra es el alcázar de mi reina, la ilusión", para dar sólo un ejemplo. Luego, la frase dejó de usarse y yo la olvidé hasta que volvió años más tarde, no sé por qué, a mi memoria. Entonces, recién en ese momento, pude darme cuenta de que no se trataba de ciervos (animales), sino de siervos (seres humanos sometidos a servidumbre: siervos del señor feudal o siervos de la gleba). Y que se aconsejaba no irritarlos porque en la frase, que era un consejo de buen gobierno, resonaban las insurrecciones campesinas y la idea de que,para mantener disciplinados a los siervos, los señores debían explotarlos bastante pero no maltratarlos en exceso. Me di cuenta de que, en mi familia, los niños éramos comparados con siervos: debíamos seguir la disciplina pero no experimentar la sensación de que no se nos estaba hostigando constantemente. No digo que esa fuera la teoría pedagógica explícita, sólo digo que eso quería decir la hasta entonces oscura fórmula.

Un amigo mío, cuando le cuento todo esto, recuerda que el Club Platense estaba, para él, en una calle de nombre masculino: Manuel A.Pedraza, porque le resultaba inverosímil que una mujer, Manuela, diera su nombre a un lugar de esa importancia futbolística. Todavía no habían llegado los tiempos actuales en que un nuevo barrio de Buenos Aires, Puerto Madero, quiere ser políticamente correcto y compensar de un solo golpe todas las injusticias repartiendo nombres de mujer en cada esquina.

Estas confusiones tienen su encanto. Hasta que pude leerlo impreso, creí que el famoso poema al Negro Falucho (cuya acción transcurre en el puerto peruano de El Callao) sucedía en la calle de ese nombre en Buenos Aires. Como sabía que la hazaña de Falucho tenía que ver con la expedición libertadora de San Martín, era bastante incomprensible. El poema comienza: "Duerme El Callao, ronco son hace del mar la resaca". Ya el orden de las palabras era rebuscado, de modo que ¿por qué no iba a serlo que Falucho se hubiera movido, a la velocidad del rayo, desde Perú hasta Buenos Aires, para morir acá defendiendo la bandera, en una calle Callao vuelta de repente bulevar marítimo? Las letras de tango también daban para malentendidos. Hay
una que dice "Sería más fácil caminar si en mi equipaje llevara un resto de ilusión'", lo cual suena bastante lógico. Pero lo que escuchaba mi prima se adecuaba mejor a una perspectiva utilitaria: "Sería más fácil caminar sin equipaje, llevar un resto de ilusión'" Después de todo, ¿por qué no? Creo que estas anomalías me indujeron a estudiar literatura.

Fuente: Beatriz Sarlo, Diario Clarín.

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domingo, julio 23, 2006

Libros electrónicos vs libros en papel

Soy antigua y puede ser: sigo prefiriendo los libros en papel antes que los libros electrónicos, digitales o e-books. A pesar de esto, no los descarto ¿eh? Ojo, que muchas veces se hacen necesarios y también nos salvan en determinadas ocasiones. Si no tenemos dinero, sólo a modo de ejemplo, en el momento preciso para comprar el libro en papel viene bien tener a mano una dirección web de internet para bajarse un libro en su versión digital. A mi, sin ir más lejos, me pasó eso con El Conde de Lautréamont y me bajé el e-book. Tengo algunos libros digitales guardados pero, a pesar de darles reconocimiento "hasta cierto punto" sigo eligiendo los libros editados en papel. Poder verlos en los estantes de mi biblioteca, poder hojearlos, poder tocar sus páginas, oler sus hojas, tenerlos en mis dos manos tiene otro gusto, otra sensación que no me producen los ebooks.
Lo único que sí me encanta en formato digital son los blogs. Eso sí porque es como una inmensa maraña de personas enlazadas unas con otras y a través de un solo link vamos saltando de blog en blog y leyendo vidas y más vidas y otras vidas de personas de este país, de esta provincia, de aquella otra, del otro país, de este continente y del otro de más allá y de más acá. ¿Llegaremos alguna vez a leer lo que ocurre también en otros planetas? ¡Hoy sí que estoy loca ¿eh?! En fin, me gusta la blogósfera y las sinuosidades de sus caminos estrechitos pero inmensos. Me gustan los diarios íntimos y las vidas y pensamientos de los prójimos y semejantes.
Si algún día me llegara la fortuna de poder editar algo, me encantaría que fuera en papel. Pero, ese es sólo un sueño ya que, al paso que voy, no creo que nadie edite nada mío, menos poesía que hoy por hoy nadie lee. También pueden ser cuentos o alguna novela, pero papel siempre. ¿Se dará algún día? De sueños también se vive.

Pensándolo bien, mejor voy a aprovechar la tarde de domingo y me doy una vueltecita por Yenny, ¿no?

Les dejo aquí un artículo que publicó el diario "El País" el 21 de Julio de 2007

EL LIBRO ELECTRONICO BUSCA SOPORTES EFICACES

Una feria virtual ofrece gratis a los internautas 300.000 volúmenes digitales durante un mes.

Rocket eBook, dispositivo electrónico de lectura de libros y publicaciones.

Probar un bocado antes de comprar.

Treinta y cinco años después de su aparición, los libros electrónicos avanzan con paso firme, aunque aún discreto. Han conquistado terreno en el ámbito académico y científico, pero la novela se sigue resistiendo. A partir de hoy y hasta el próximo 4 de agosto, 300.000 libros de bits gratuitosestarán a disposición de todo el que quiera acceder a ellos en una feriavirtual,
http://www.worldebookfair.com/, en la que las bibliotecas Project Gutenbergy World eBook Library Consortia han volcado sus fondos. Los expertoscoinciden en que la traba para la implantación de la lectura electrónica no es la incomodidad en la que inevitablemente se puede pensar al imaginarsefrente al ordenador leyendo el Quijote (disponible en la feria), sino la dificultad para encontrar soportes eficaces.

Cada vez hay más. Desde que el 4 de julio de 1971 Michael Hart, fundador de la biblioteca virtual Project Gutenberg, colgara el primer texto digital, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, los libros de bits nohan parado de crecer. "Colocar libros en la Red se hace todo el tiempo", asegura José Antonio Millán, escritor y gran conocedor de Internet y la edición electrónica.

Y precisamente, las bibliotecas virtuales Project Gutenberg y World eBookLibrary Consortia, junto a dos tiendas de libros electrónicos, DPP Store yBaen Books, rinden tributo a esos 35 años del libro electrónico con la apertura de una feria virtual
http://www.worldebookfair.com/, que durante un mes (del 4 de julio al 4 de agosto) pondrá a disposición de los internautas 300.000 libros de acceso gratuito -la Biblioteca Nacional tiene en sus fondos 2.256.298 libros-.

La oferta es variada, también los idiomas, que ascienden hasta 100. Entre los fondos de Project Gutenberg figuran nombres de la literatura universal como Arthur Conan Doyle -ayer era el autor más leído (o consultado)-, Leonardo da Vinci o Miguel de Cervantes -el Quijote ocupa el número 78 del top de los libros más descargados-. Los clásicos universales de ProjectGutenberg se suman a los más de 250.000 libros -literatura clásica, infantil, ciencia-ficción, audiolibros, documentos oficiales- que almacenaen sus baldas virtuales la World eBook Library Consortia, biblioteca de pagoque hace una excepción esta vez con el fin de que "todo el mundo puedaacceder a una biblioteca pública a escala mundial".


Formato

"Cada vez hay más iniciativas, como la búsqueda de libros de Google, laBiblioteca Virtual Miguel de Cervantes, el Monasterio de Yuste también tieneuna biblioteca digital", señala Millán. La incomodidad es siempre elargumento que se esgrime. "Es muy incómodo leer en una pantalla", decimos.Sin embargo, ése no parece ser el principal obstáculo que deben sortear los libros electrónicos. "Los que no han prosperado son los artefactos para leeresos libros, estos son los que no acaban de funcionar. En Japón sí que seutilizan, ya hay fabricantes como Sony que hacen los llamados ebooks, que son unos aparatos preciosos y blanquitos", señala Millán. También hay otraspropuestas como la tinta y el papel electrónico, es decir, láminas flexibles con letras sobre ellas.

Que los libros electrónicos no hayan prosperado a mayor velocidad, no significa que las nuevas tecnologías y el sector editorial tradicional estén reñidos. El formato electrónico puede no haber conquistado las editoriales que llenan las mesas de novedades o que rastrean el mercado en busca de autores que les brinden un nuevo best- seller, pero hay otros terrenos editoriales, como el científico o el académico que hace tiempo han sucumbido ante los bits.

Publicaciones enteras han migrado del papel a la Red, y sus razones están más que justificadas: Internet les proporciona mayor difusión, mayor controlsobre el texto pues, por ejemplo, el usuario puede hacer búsquedas y, además, el medio digital es más barato.

Así pues, de momento, la tecnología y el sector del libro parecen llevarse bien. Los avances tecnológicos no han hecho la mella de la que ahora selamenta la industria musical y cinematográfica -Ley de Propiedad Intelectualen mano o, simplemente, canon en mano- que, año tras año, publica balances a la baja. "En el libro ordinario, el libro que se basa en ser leído, y esfijo e inmutable, el papel sigue siendo imbatible", asegura Emiliano Martínez, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España(FGEE). Aunque no por eso desdeña la eficacia de la edición electrónica enlos campos científicos o académicos. "Los ámbitos donde prima la actualización de la información", matiza Martínez. Y añade que no hay lugar para batallas, la combinación de la edición electrónica y el papel es una respuesta a la realidad.

Según los últimos datos que baraja la federación de editores, en 2004 el20,6 % de las editoriales que editaban en otros soportes diferentes al papello hacían en formato on-line.

En nuestro país, Publidisa es el principal puente entre las nuevas tecnologías y el sector editorial. Con alrededor de 650 clientes, 100 de ellos contratantes de libros electrónicos, ofrecen servicios de impresión ademanda y creación, conversión y comercialización de libros electrónicos."La temática de los libros que convertimos en electrónicos es variada, pero el contenido al que mejor se adapta es el académico", reconoce José María García, director comercial de Publidisa. "Pienso que es incómodo leer una novela electrónica en la playa, pero no como libro de referencia o deconsulta, en el ámbito universitario, donde el PDF y el Word son monedas deintercambio habitual entre profesores y alumnos", agrega García. Y es que los libros electrónicos, alega, tienen sus virtudes: respetan los derechosde autor, su acceso puede ser universal, tienen disponibilidad inmediata, capacidad interactiva y bajos costes de reproducción.

La impresión bajo demanda es otra de las novedades que han traído las nuevas tecnologías. La editorial Herder de Barcelona utiliza desde haceaproximadamente cuatro años este nuevo sistema de impresión. "Intentamos hacerlo con libros que están fuera de catálogo. Primero vemos si tenemos el original, luego que los derechos de autor están en regla", explica María Fernández, responsable del departamento de ventas de la editorial. Asegura que está dando buenos resultados, aunque escasos. "La demanda no es toda ladeseada, porque hay mucho desconocimiento; cuando les hablas de esta opción,primero se quedan parados. Y luego piensan que va a ser muy caro, aunque noes así, un libro de 15 euros puede costar unos 18", asegura Fernández. Los editores son ya conscientes de que las aguas editoriales ya no sólodiscurren por los canales tradicionales y conceden y se benefician de las ventajas que ofrece el universo digital. Aunque no sin desconfianza. El programa de búsqueda de libros de Google, que pretende digitalizar librospara permitir efectuar búsquedas en ellos a través de Internet, es uno delos que más recelos ha levantado entre los editores (especialmente, entre los españoles).

Garantías

"Google no garantiza al 100% que se pueda evitar la reproducción total de la obra, y no se compromete a más. Estoy convencido de que se irán perfeccionando las fórmulas para proporcionar información sobre esos libros que están vivos", afirma Emiliano Martínez. De hecho, la federación quepreside lanzará en el próximo mes de septiembre un programa dedicado enexclusiva a informar a los usuarios de los 309.000 libros que almacena elconjunto de editores españoles.

En su página web, Millán (jamillan.com) reproduce el siguiente fragmento de un cuento de Isaac Asimov. Su protagonista se acaba de encontrar un libro,¡un libro de verdad! "El abuelo de Margie dijo que cuando era pequeño su abuelo le contó que había una época en que los cuentos estaban impresos en papel. Uno pasaba las páginas, que eran amarillas y se arrugaban, y era divertidísimo leer palabras que se quedaban quietas en vez de desplazarse"."Hoy nadie en su sano juicio cree que la lectura en papel vaya adesaparecer", escribe Millán aunque, pensándolo bien, "la lectura futura estará repartida entre el libro electrónico y el libro auténtico".

Probar un bocado antes de comprar

"¿Tú crees que alguien se va a leer La saga / fuga de JB en pantalla?",exclama Álvaro Torrente, hijo de Gonzalo Torrente Ballester, cuya obra se va a digitalizar y colgar en la búsqueda de libros de Google. Le parece una estupenda manera de dar a conocer la obra de su padre y, tras valorar los riesgos -"el único es que alguien lea los fragmentos y no se enganche a la obra, nada más"-, los hermanos Torrente y sus editores se han puesto deacuerdo para utilizar la Red como esa gran herramienta de difusión y promoción que es. No son los únicos. De una manera u otra, casi todos losautores se aprovechan de Internet para promocionar sus obras -y sus biografías-.

Por ejemplo, todas las noticias sobre Arturo Pérez-Reverte y su obra se concentran en http://www.capitanalatriste.com/. Hay incluso novelas como Mauricio o las elecciones primarias (Seix Barral), de Eduardo Mendoza, que disponen de web propia http://www.mauriciolanovela.net/. "La página nació con la intención decubrir la información vía Internet, de esa gente que ahora se informa através de Google", asegura Nahir Gutiérrez, de la editorial Seix Barral. En la página se desmonta la novela: se pueden leer cuatro páginas de la obra,se perfilan los personajes, hay opiniones de los lectores. "Se trata de probar un bocado del libro antes de comprarlo, y la verdad es que funciona muy bien", concluye Gutiérrez.

Clubliteratura, integrado dentro del portal cultural de la Fnac

http://www.clubcultura.com/, ha agrupado a 40 escritores en torno a la maraña de la red de redes. "Los escritores, sobre todo los mayores de 60, no están muyconcienciados con Internet. Sí lo están los directores de cine; por ejemplo,Almodóvar estuvo escribiendo un diario de Volver", asegura Ramón Reboiras, director editorial. Aunque todos los autores, muchos de ellos bastanteperezosos, participan en mayor o menor medida en sus páginas web oficiales."Obviamente, de los que ya no están vivos, nos encargamos sólo nosotros", bromea Reboiras.

VIRGINIA COLLERA -Madrid- EL PAÍS

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lunes, julio 17, 2006

Donde mejor canta un pájaro

"Guarda tu cariño. Espera. Una cosa es dar, otra obligar a recibir. Poco a poco se acercarán a ti."

"Donde mejor canta un pájaro", pag. 32, Alejandro Jodorowsky, Siruela, 2002.

sábado, julio 15, 2006

Leyendo a Lautréamont

"...en esta clase de relatos, donde una pasión, sea del género que sea, se abre sin miedo paso en medio de todo obstáculo, no hay razón para diluir en un recipiente la goma laca de cuatrocientas páginas banales. Lo que pueda ser dicho en media docena de estrofas, hay que decirlo, y después callarse".

De "Los Cantos de Maldoror", Conde de Lautréamont.

domingo, julio 02, 2006

Enigmas




Enigmático.
Punto.
Sólo un calificativo.
Única palabra descriptiva.
Mis ojos bucean en la inmensidad
de la inopia
sin conocer, sin comprender
queriendo hurgar más allá
de la ansiedad
mordiéndome los labios.

Tal vez tienen razón
enigmática es la vida.

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Chavela Vargas asegura que el mundo está «huérfano de poesía»


La cantante Chavela Vargas dijo ayer que la música «no tiene fronteras» porque todas tienen «un final, un grito de dolor, de angustia y un llamado al amor», aunque ahora «estamos huérfanos de poesía», pues «pasamos una crisis de compositores» que cantan «a la gasolina», lo que es «detestable». Así lo manifestó la intérprete mexicana en una rueda de prensa en el Auditorio de Tenerife, donde hoy ofrecerá un concierto, y en la que afirmó que todas las músicas del mundo tienen un mismo fin, ya sea el tango o el corrido, pues acaban «en un grito de rebeldía y hasta los rockeros al final tienen tristeza». «Todas las músicas del mundo tienen algo en común y no debería haber fronteras ni para ellas ni para los músicos, que deberíamos viajar sin pasaporte y llevar violines y guitarras en vez de cañones y metralla, pues así no habría tanto dolor ni angustia, porque con la música hasta las cobras se amansan», añadió. No obstante, la cantante de La llorona insistió en que el amor y la angustia «van unidos», porque el ser humano pierde toda la felicidad cuando está enamorado y entonces llega a la desesperación «y por eso empecé a beber, porque estaba muy triste», aunque finalmente reconoció entre risas que «bueno, eso es la excusa». A sus 87 años cree que la vida que ha llevado es la que la conserva, pues se habrá tomado «unos 40 ó 40.000 litros de tequila» y piensa donar el hígado cuando se muera, porque «me falla todo» menos este órgano. Ya sin tequila. Ahora ya no toma tequila, puntualiza, aunque terminó la frase con un «lástima», y rememora que junto con el compositor José Alfredo Jiménez era «muy cliente» de una cantina de México que consideraba de su propiedad, ya que «me lo tomaba todo y cuando llegaba decían: ahí viene la Vargas, la dueña del bar». «Bebíamos todo el día y toda la noche y José Alfredo escribía canciones en todos lados, en el suelo, en las mesas o en las servilletas», recordó la cantante de Somos , que grabó su primer disco en 1961. Chavela Vargas aseguró que Jiménez tenía «hermosura en el alma y en su borrachera hablaba con Dios, con letras en las que había poesía, que es lo que falta hoy en día». Apuntó también que a los compositores mexicanos no les gusta darle canciones «porque me las apropio», y confesó que cuando se enfrenta a un tema nuevo «me agarro a una frase para soltar todo el caudal de poesía de la canción». «Me he pasado la vida buscando canciones tristes, dolorosas y alegres», dijo Vargas, quien promete para su concierto de Tenerife «un collage de todo lo que lleve al sentimiento, al amor, la pasión y el desencuentro». Agregó asimismo que no le tiene miedo a la muerte, pues se teme lo desconocido pero ella opina que debe ser «muy hermosa», porque imagina que será «pasar a otra dimensión».

Fuente oficial: Diario de León

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jueves, junio 22, 2006

La rosa desprendida de su tallo



A P.

No haber percibido el preciso instante
en el que la rosa
se separaría de su tallo
caer al vacío impunemente
expulsada hacia la grieta
delgada, angosta
oscura
Despertar un día
y darse cuenta
que estamos solos
y sangrantes.

miércoles, septiembre 14, 2005

Camina


Parece una ironía del mundo

en el cual una mujer grita sin voz


y sus manos sólo palpan el vacío


Camina


solitaria en la madeja de la extraña jungla


Camina


en la piel de los ciegos


contra la roca


contra el muro


ácidos suplicios de carbón soplan sus mejillas


como la indefensa hoja arrastrada por el viento


que aniquila toda esperanza de sosiego


Camina


una mujer de alas desplegadas


sobre una estepa de tinieblas.

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domingo, septiembre 04, 2005

Paulo Coelho



De una entrevista publicada por "El Mundo" correspondiente al 05/02/2001, cuando Coelho estaba a punto de presentar su novela "El demonio y la Señorita Prym" en Madrid, expongo aquí sólo algunas de las preguntas y respuestas que me han parecido, de verdad, muy interesantes para poder acercarnos y conocer mejor el modo de pensar de este entrañable escritor. Pequeñas delicias de las que se puede disfrutar.

¿Por qué es tan difícil ser bueno y tan fácil ser malo?
No es verdad. Lo que es difícil es tener la experiencia suficiente para elegir entre el bien y el mal.

¿Se puede ser feliz sin creer en Dios?
Pienso que sí.

¿Cómo puede uno sacudirse el odio que lleva dentro?
A través del perdón.

¿Cree en que todos tenemos un compañero/a en la vida?
Sí.

¿Es cierto que a usted le apasiona la alquimia y si es así ¿qué es lo que más le gusta de ella?
Sí, es cierto. Lo que más me apasiona es la posibilidad de manifestar en el plan físico toda la conquista del plan espiritual.

¿En qué sentido es implacable el Guerrero de la Luz con la traición y con el traidor? ¿En agresividad? ¿En indiferencia?
Un Guerrero de la Luz tiene que saber elegir a sus amigos. Y a sus enemigos.

¿Cree posible un cambio sustancial en la humanidad, si se cambiasen las creencias existentes?
El gran cambio está en el alma del hombre, y no la manera de cómo manifiesta sus creencias.

¿Qué hay después de la muerte?
No pienses en eso. Piensa que vas a morir y tienes que vivir intensamente esta vida.

¿Cuando escribe ¿Cuanto hay de corazón en su libro?
Escribo una vez cada dos años y mi libro tiene todo de mí: mi corazón, mis riñones, mis uñas y mi alma.

Hay alguna forma de distinguir un poco las señales, esas de las que habla tanto en sus libros.
A veces, no sé encontrar mi propia luz para seguir el camino. ¿Basta con la intuición?
La intuición es todo, las señales son un lenguaje que uno aprende equivocándose, y la única cosa importante es no tener miedo a errar mientras se aprende el lenguaje de las señales.

¿Y en qué se fundamenta la valentía?
No en la ausencia de miedo, sino en la capacidad de seguir adelante a pesar del miedo.

¿Qué es la magia? Cómo la puedo encontrar en mi vida?
Un puente entre el mundo visible y el invisible. Para encontrarla, mira delante de ti.

¿Un libro de lectura obligatoria que no sea suyo?
Trópico de cáncer, de Henry Miller.

¿Es más frecuente el bien o el mal?
Es más visible el mal, por los periódicos, se habla más de él. Pero es más frecuente el bien. Hay una cadena gigantesca de héroes silenciosos que mantienen este mundo de pie.

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sábado, agosto 06, 2005

Esto es lo que Hay

“esto que gira
son las acechanzas las trampas
detrás no hay nada
son las flechas y sus remolinos”.
Octavio Paz


Se hamaca la noche mientras observo.
Esto es lo que hay.
Me pregunto cómo fue
¿cómo fue? ¿cómo fue?
¿qué pasó atrás?
¿adónde mis ojos
que no intuyeron la hecatombe?
La quietud no responde
pero
esto es lo que hay.
Tigres verdes invasores
vencieron el combate que libré
ignorante
contra seres invisibles.
Todos los cristales rotos
esparcidos
filosos
marca indeleble
únicos vestigios del saqueo.
Continúo sin comprender.
No me quedó tigre sin exterminar
y veo a aquella que fui
con los brazos abiertos
boca abajo
sola
en el suelo.
Los días siguen su curso
como si nada…

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martes, julio 12, 2005

Miradas /4

Cautiva en estos cuatro muros
de persianas cerradas
por donde la luz no se filtre
mientras el tiempo seco de los días
se vacía en los confines de la vida.
El exterior está bien lejos
- fuera del alcance del aire que respiro -
en un sistema espinoso que excluye
a los seres sumergidos en este desierto
que es la nada.
Encarcelada, observo imágenes
dibujadas en verdes paredes
que son apenas las umbrías desazones
de un alma que ha perdido toda fe.
Huecos antiguos de blancos de dianas
que ya no volverán a exponerse
a la mirada insensible
de una raza deshumanizada.
Solitario páramo incrédulo
cincelado en esta inflexible armadura
de pies cubiertos
y arenas de hierro.

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lunes, mayo 16, 2005

Permanecer amando

Permanecer amando en una súplica,
en un reto constante de la vida.
Permanecer amando en el sigilo
desde lejos y tan cerca.
En el aroma tibio de las palabras dichas
y en el grito desesperado
del silencio.

Permanecer amando siempre,
más allá del transcurrir vano.
Fiel como la señal inconfundible
de la existencia de los días.

Permanecer amando
en la transparencia
del tácito acuerdo de lo eterno.

26-02-2001

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miércoles, mayo 11, 2005

Instantáneas 3

1.
Si lograra descifrarte
el mundo de las flores
volvería a renacer.

2.
No logro entender
el por qué de tanto acercamiento.
Sentir que soy artífice de tu cambio
y no saber por qué.

3.
Tanto llanto en mi nombre
o en nombre de qué.
Algo sucede y no comprendo.

4.
Alboroto originado por mi presencia.
La noche fue hora de proximidad
y la unión generó la hecatombe.

5.
La hecatombe de los celos
por tu belleza o por su inferioridad.
Tu preferencia me da alas
y estoy feliz.

6.
Buscaste la hora de estar a solas.
Encanto sublime de la noche de verano.
La belleza frente a mis ojos
abriéndose como gajos recién nacidos.

7.
Contención dice la palabra
que no puede nombrar
aquello que aún no imagina.

8.Cuando creía perdida la magia
me sorprendes cabalgando
en mi misma dirección.

27-01-03

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miércoles, mayo 04, 2005

Diana

Fotografía: "Diana/Artemis" Stepping Stone / Garden Plaque, por Ann & Jon Maglinte.
Yo estaba de pie con los ojos cerrados, vertical entre los muertos, cuando la vi. Sobre mi espalda se arrastraba el peso devastador de aquellos mezquinos e impunes cadáveres que no molestarán. Lo más interesante de algunos muertos es que ya no pueden decir (digo bien ‘algunos’, sí, porque no es bueno generalizar y meter a ‘todos’ en la misma bolsa, hay ‘otros’ que sí nos hablan y ¡qué suerte que lo hagan!).
Permanecía allí en medio de la nada.
Diana comenzó a caminar paseándose por un pasillo curvo de calas amarillas. Conté sus pasos: noventa y ocho pasos dieron sus zapatos en un ir y venir como noventa y ocho campanadas que retumbaban detrás del pequeño círculo de aquella ventanilla. Miré sin ver, con mis ojos sumergidos en el vacío, desde la contundente miseria que exhibe cada uno de los muros. En silencio.
Me invitó a un café y me senté a la izquierda, a su lado. Presentí que era un ser humano. Hacía calor y tenia sed. Me miró y sólo le pedí agua. Me ofreció tres vasos, me dio el suyo también. Parecía la celebración de algún aniversario perdido en el tiempo. La mañana nos deleitó con un cielo diáfano del que emergieron sesenta y cuatro rosas rojas para ornamentar a los duendes que revoloteaban en la invisibilidad del aire. Pude verlos: llevaban las flores que colgaban de sus cuellos como guirnaldas matemáticamente dispuestas de dos en dos.
Mi vientre y mi garganta intentaron esconder los harapos de la desconfianza para que no saltaran a la superficie en un estallido atroz. Aquello hubiera resultado ininteligible en aquel momento, en aquel lugar. De haberse disparado alguno de ellos, hubiese quedado con la indigencia al desnudo después de los alaridos: ‘¡Ya no creo en nada, en nada!’, ‘¡Ya no creo en nada ni en nadie!’. No, mejor no. Preferible continuar en el mutismo, sí.
Las calas amarillas se habían esfumado misteriosamente.
Las mesas estaban ordenadas como para un banquete: blancas, redondas, limpias, delicadas. Diana apareció enfundada en unos pantalones blancos y camisa negra. Blanco y negro, pensé: la dicotomía entre la claridad y la oscuridad, las dos únicas caras posibles de esta vida incolora. La noche era cálida, el cielo estrellado. Conté nuevamente sus pasos que subían y bajaban escaleras y ascensores, también sus pasos hasta el escenario. Mil novecientos noventa y ocho pasos en toda la noche. Bebí dos copas de vino y un par de botellas de agua mineral. Aquello sí que parecía la celebración de algún otro aniversario que la gloria me ha robado.
Diana estaba sentada fumando un cigarrillo. Yo permanecía de pie pero con los ojos abiertos. Fue entonces cuando ella me dijo... ella me dijo... ella me dijo... Y yo le creí. Volví a confiar en las palabras de alguien nuevamente. Le creí.
Los cuerpos de los hombres y de las mujeres flotaban como si tuvieran vida propia. Las luces dicroicas esparcían, como flechas, sus rayos rojos, azules, verdes, del suelo hacia el techo. Miré a mi alrededor. No había pasillos, ni cadáveres, ni calas amarillas. De las estrellas parecían desprenderse sesenta y cuatro rosas rojas como fuegos de artificio para un festejo inesperado.
Las hadas invisibles parecían sonreír al son de una música muda.
Mi vientre y mi garganta escondieron los harapos de un vestido con bolsillos desfondados por las monedas ausentes.Aún le creo. Será mi diosa de la luna.
04/05/05

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La mano que espera

La mano que espera
en la sima de la noche
mece su amor
colgada de un abismo
del eje de la luna.

La mano que espera
en soledad sigilosa
a que titile una estrella
y se quiebre el silencio
en dos extremos.

Sobre el cristal de las horas
- en la concavidad de la vigilia -
la luminosidad de la voz infinita
en el cuenco de su vida
esa mano espera.

02-05-2002

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domingo, mayo 01, 2005

Instantáneas 2

"Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir".
Alejandra Pizarnik

1.
Cómo se duele la tarde
maltratada por el poder del cansancio.

2.
Se acerca la deshora infinita
donde las máscaras se vestirán de risa.
Si es que pueden.

3.
Lúgubre la voz del hastío
cuando ya nada más terrible puede suceder
cuando ya nada sucederá.

4.
He de maquillar el rostro
para no revelar el alma.

5.
No comprendías que estabas poniéndole
punto final al más bello poema.
O tal vez querías terminarlo.

6.
Te veré y no.
De lejos y distante.
Ahora ya siempre será así.

7.
Seguramente, todavía no has llorado
por la lluvia que vendrá.

8.
Imáginame siempre colocada
de este lado de la fotografía.
Que nunca me veas de otro modo.

9.
Habrá fuerza, valor, coraje.
No se dónde están
pero he de hallarlos.

10.
Imagino tus ojos de hoy cuando descubran
que el viento se ha vuelto sordo.

11.
Y no habrá mal tiempo.
Simplemente, porque no hay tiempo
de ningún color.

12.
Y has de decir tu voz
antes de que parta el exilio.

13.
La lejana muchedumbre
será el suave decorado
del adiós que elegiste.

14.
Que los súbditos se ocupen
de alabar a los reyes.
Yo sólo soy invitada.

15.
La confianza como un pétalo
de margaritas desgajadas
es el tiempo de tu elección.

16.
Tu decisión no es mia.
Sólo cumplo tu última voluntad.

17.
¿Espero? ¿Qué espero?
La palabra. Una mano. La mirada.
Siempre lo que hay.

18.
Que no deshagas esta noche
el poema que ha llevado años construir.

19.
Es tarde y tengo miedo.
De ir. De no ir.
De tu mirada de siempre.
De ese no querer darse.

20.
Otra vez el silencio
con rostro y forma.
La voz que siempre me hablará.

21.
La sabiduría es juego de símbolos.
Descifrarlos es de ignorantes.

22.
La sorpresa será la tormenta
que agigante la hondura de tu voz.

23.
Jugaré el juego que aprendí.
No es bueno enseñar.

24.
Ahora puedo prescindir
de lo imprescindible.
Aunque no pueda. Fingiré.

25.
Los maestros son puñales
que uno lleva insertados en el corazón.

26.
Los dioses peligran de no ser adorados.
Los plebeyes pueden crecer.
Los primeros quedan a oscuras.
Los segundos encenderán su luz.

27.
Estuve para servirte.
Ahora estoy para no estar.

28.
Una sola mirada que me des
y la noche se vestirá de azul.

29.
Acostumbrada ya he aprendido.
Todo.
Ahora es mi turno.

30.
Jaque a los reyes.
Ellos pidieron a gritos
la victoria de los vencidos.

31.
Es hora y no quiero.
Pero es hora y he de callar
todo lo que te estaré diciendo.

32.
Se que me llevará el demonio
y no habrá piedad por mí.
Quiero tu mirada una vez más.

33.
Faros.
Encandilan.
La tarde se vuelve abismo.

34.
El número que no aprendiste
es la ecuación final que nos condena.

35.
Esta noche será la última y no puedes comprenderlo.
Todavía no tienes edad suficiente.

36.
Ir. Quedarse.
Brillaré de todos modos.

37.
Se que me quemarán
las palabras del destierro.
Igual me apronto.

38.
Tarde la hora.
Noche definitiva.
Para callar
lo que jamás dijimos.

39.
La fría tarde es un trago
no tan simple de digerir.

30/08/2002

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viernes, abril 29, 2005

Escribiré

Escribiré envuelta por el humo del incienso
desde esta nada que me abarca
donde el mundo se revuelca a gritos
en este abismo de silencios.
Escribiré desde el planeta de los sueños
a solas en una madrugada que no es mía
con fantasmas de océanos y miradas partidas
sin hombres de bruma que no saben quienes son.
Escribiré con los ojos abiertos
y con la desconfianza prendida en cada dedo
con el odio clavado en cada víscera
con la sed desesperada en los puños cerrados.
Escribiré desde el desencanto del tiempo perdido
con la locura de los cuerdos aniquilados
adheridos a la tierra por un hilo bondadoso
de los sepultados de una vida anterior.
Escribiré desde la maldición de los días
con mi mano abrazada a la palabra
a esta diosa fiel que me sostiene
en el nítido pozo de la incredulidad.

12/04/05

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lunes, abril 25, 2005

Desnudando el alma

Las manos descubiertas y cercanas,
en la tarde engalanada de mutismo,
hablan el lenguaje solitario
de las almas que confiesan lo acaecido.
Los rostros confundidos por los gestos
de las miradas delatoras de palabras
quebrantan tibiamente el silencio,
tan celosamente custodiado.
Se desahoga el espíritu y se libera,
en copiosas cataratas de palabras,
de antiguos amores de desdichas,
recordando a la distancia que dolía,
que el daño no se entierra en los desvanes
de quienes lo hemos padecido.
Relatos del pasado de conclusas melodías
de sentimientos que han herido.
Las almas descubiertas y cercanas
se complementan, se comprenden,
se contemplan, se aproximan.

La creencia en el amor las ilumina.

02-03-2001

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miércoles, abril 20, 2005

Koan / Zen Japonés

Las puertas del cielo sólo se abren ante preguntas que no tienen respuesta. Si alguien llama y al ser interpelado responde: "Soy yo" Se quedará afuera para siempre. O por lo menos, hasta que comprenda el significado "Tú".
El hombre suele regirse por la razón en detrimento a la intuición, y esa es la razón principal por la que la raza no ha evolucionado prácticamente nada desde los tiempos de los griegos o romanos. Evolucionó la tecnología, no el pensamiento, y menos el espíritu.
De todos es conocido el sonido que producen dos manos al chocar ente sí. Pero... ¿Cuál sería el sonido producido por una sola mano?
Este es uno de los más famosos "Koan" del Zen japonés, y ya podemos devanarnos los sesos y el alma buscando la respuesta, que no la hallaremos. Nunca jamás, desde luego, en la razón o en la lógica. Está diseñado para anular el sistema analítico y estimular el intuitivo o global.


La vida es intuición.

sábado, abril 16, 2005

Instantáneas 1

"Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización".
Alejandra Pizarnik

1.
Con esta leve inclinación
de la página en blanco
romper la forma, otra memoria.

2.
No me toca la lluvia.
Me diluye.

3.
Esta noche pasada
he muerto de la Gran Muerte.
No hallaron el cadáver
de mis ojos, cataratas desatadas.
Nadie ha visto.

4.
Volver al cuerpo del silencio
y no salirse nunca
o no haberse salido,
mejor dicho.
Ya está hecho.

5.
Dibujo palabras que no son
para aquello que se ha ido.
Escribo la sombra
de lo que me persigue.

6.
Juzgan las palabras y los actos.
Convierten el corazón en cenizas.

7.
Me atrevo a la inocencia
de la culpa que no existe.
Me juzgan.

8.
¿Cómo puede reír el hombre
cuando la noche ya no es noche?

9.
Regresar a mí
y no salirme nunca
para entrar, para salir,
al abandono.

10.
Límites. Zonas protegidas.
Cuidados para no perder de vista.

11.
Otra vez mi corazón del tamaño de tu palma.
Y lo empujaste al precipicio.

12.
Otra muerte de lo asido.
La última.

13.
Ya no hay nada.
Sólo lluvia y mi memoria.
Yo no quiero.

14.
Distancia. Irme de mí
y de este reflejo que me consume.

15.
Si la muerte pudiera incorporarse
no me envidiaría nada.

16.
Se rompió el centro del universo
y todavía hablan.

17.
Me nutrí de lo impalpable
creyendo que sería eterno.
Lo será, de todos modos.

18.
Nunca más mi corazón al aire libre
él debe vivir enjaulado
como el pájaro entre rejas.

19.
El abismo es inocente
pero dicen que la culpa es mía.
Gritan. Yo no llego al calendario.

20.
Maldito tiempo. Bendita voz
y el espejo me la niega.

21.
Soy. No soy. Poco importa.
Nada importa ya
si tu voz me desprecia.

22.
La mirada no miente.
Y en cada mirada hay un sol.
Siempre la llevaré tatuada.

23.
Esos ojos abiertos. Siempre.
Allí veía mi mirada.
Ya no volveré a verme.

24.
No me hablen. No puedo decir.
Sólo me duelo mientras te duelo.

25.
Dos inocencias.
La fiebre las ve culpables.

26.
Comprender. Cortar. Irse.
Si me quedo me asesinan.
Si me voy ya no soy.

27.
Me mataron sin darse cuenta.
En la precariedad del ahogo cotidiano.
Sin embargo, no hay victoria.

28.
Atrapé todos los símbolos.
Fue mi delito.
Descifré y me condenaron.

29.
Primera vez y última.
Despreciaron la mejor toma.

30.
Elegir el nacimiento
es tarea ajena.
Sólo intentan responsabilizarnos.

31.
Si no me protejo
me vuelven a morir
y ya no resisto tanta muerte.
Estoy ardida.

32.
Tanto abismo inmerecido.
No puedo con él.
Me consume.

33.
Tengo su perfil ante mis ojos.
Está inmóvil.
Agitaría el cuadro con todas mis fuerzas
pero mis lágrimas no alcanzan.

34.
En la cresta lleva el poder
infunde esa pérfida seguridad
de la que carece.

35.
Mil palabras dije
ahora voto por el silencio
escuadra del refugio.

36.
Breves instantáneas.
La noche insiste.
No le importa.
O sí.
Cuando lo poco es mucho.

37.
En la palabra está el alma
pero el oído es ciego.

38.
Derramar todo en tu hueco
para que lo dejaras deshabitado en un balcón.

39.
Pensar lo que se siente.
Extraña forma.
Sentir.
No hay pensamiento.

40.
Condenada.
A gritos busco.
Siempre donde no me dan.

41.
Dan para que no vea.
Veo y me arrancan los ojos.

42.
Resistir el aquí.
Nada sucede
y, sin embargo, todo tiembla.

43.
No más palabras bulliciosas.
Quiero hablar del silencio.

44.
Resquicios.
El terror es fuerte.
El lazo lo vence.

45.
Pasado desconocido.
El presente lo padece.

46.
Entregarse a lo estéril.
Mendigar el tiempo perdido.

47.
En la colina, lo supremo.
En la tierra, la pavura.

48.
Caemos al mismo pozo.
Sólo que en extremos espejados.

49.
La última noche de la primera
y ya no me alcanza el aire.

50.
Y si no ha de ser lo que es
de todos modos,
será hasta el final.

51.
Cuando se intenta huir
es cuando uno se encadena.

52.
Conocí la felicidad absoluta
mientras compartía el despliegue de las rosas.

53.
Definir de una vez
que el vacío que nos habita
es el todo inseparable.

54.
¡Cariño!
Nadie lo dijo tan sentido.
Nunca.
Ni la lluvia lo borraría.
Cada letra es música.
Siempre.

55.
La que escribe no soy yo.
Es la lágrima
Que me está sufriendo.

28/08/02

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lunes, abril 11, 2005

Amanecer del amor

El amanecer es ilusión
luminosidad
las mujeres que amamos durante la noche
son una huella preciosa por la mañana
rostros sin maquillaje
blancura
turbación
su presencia es hermosa
abrir ventanas a la inmensidad
con la misma mujer sin atuendos
autentificando el tiempo
la noche que se hizo día
sutileza y anhelo
siempre esos pasos de la mujer que llega
en la mañana permanecen
en nuestra cama
trayéndonos besos
como tatuajes sobrenaturales
rescatados durante la noche
como el nacimiento del amor
savia que alimenta nuestros cuerpos
de día será una dama
un espíritu con forma
de noche sólo una mujer
noche eterna
para perpetuar
el brillo supremo de la existencia
gloriosa y vital
amor
vida eterna
eterno amor

02/11/2000

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jueves, marzo 31, 2005

Identidad

“Yo es otro”
Arthur Rimbaud




Bajo la cumbre de las lunas noches
múltiples máscaras navegan
ansían zarpar hacia cualquier sitio
no importa dónde no importa quién

corren
multitud de nombres
fluctuantes
en las orillas
agitados pañuelos
alzados

convertidos apenas en un punto
absurdo lastimoso
embarcados en veleros de papel
viajeros sin equipaje
que han cubierto con un lienzo
el frente siniestro de los espejos

la marea está demasiado alta

buscan buscan buscan
y los rostros de fantasía
caen
de bruces contra las rocas
en variados intentos
diabólicos los unos
ingenuos los otros

desesperados
arriban
al puerto del hundimiento
hilos de lágrimas
huesos rotos
de una única oscuridad
en ruinas
(red de soledades
deshechas en la costa)

marionetas desdibujadas
que olvidaron quitarse
el propio maquillaje
en los granos de las arenas

ojos vendados
hasta el último suspiro
de irremediables errantes
sin brújula
huyendo de sí mismos.


30-12-2004

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martes, marzo 01, 2005

La Voz del Silencio

Poblando los minutos,
palabras y más palabras:
mil palabras juntas,
torpes, mudas, vanas.
Palabras mías,
palabras de otros;
todas ellas
llenando huecos,
diciendo nada.

Poblando el aire,
un único sonido:
profundo,
cálido,
pleno,
vivo.
Se estremecía sincero
hablando a gritos.
Sonido que yo veía
por todas partes.
Sonido que palpitaba
hasta en el respirar de las cosas.

Era la dulce voz del silencio:
la única importante
que yo escuchaba,
la que me hablaba.

13/10/1998

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domingo, enero 23, 2005

El Silencio

(escrito en la quietud de una noche cordobesa, en la montaña)

Eterna amante del silencio
en bonanza de naturaleza inmaculada.
Advertir el mundo exterior
a través de una ventana abierta
que separa dos universos
a pleno campo, a pleno verde.

Las agujas de un reloj por dentro,
el perro que ladra afuera
y el llanto de una niña
al otro lado de la pared.

Surge el silencio
con el sonido de los grillos,
un auto que pasa y que no estorba.

La calma y la armonía en lejanía.
Instante de soledad doméstica
que percibe equilibrio nocturno.

Córdoba, 22-04-2003

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Desnudando el alma

Las manos descubiertas y cercanas,
en la tarde engalanada de mutismo,
hablan el lenguaje solitario
de las almas que confiesan lo acaecido.
Los rostros confundidos por los gestos
de las miradas delatoras de palabras
quebrantan tibiamente el silencio,
tan celosamente custodiado.
Se desahoga el espíritu y se libera,
en copiosas cataratas de palabras,
de antiguos amores de desdichas,
recordando a la distancia que dolía,
que el daño no se entierra en los desvanes
de quienes lo hemos padecido.
Relatos del pasado de conclusas melodías
de sentimientos que han herido.
Las almas descubiertas y cercanas
se complementan, se comprenden,
se contemplan, se aproximan.

La creencia en el amor las ilumina.

02-03-2001

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Champagne de Nochebuena

El brindis, a veces, es... volver al pasado.

En el final de la noche se produjo un encuentro de tantos. El diálogo conocido abrió, de repente, un espacio común e íntimo reservado al fuero interior.

La calle casi solitaria, avivada por los ruidos de los fuegos de artificio, emanaba un humo semejante a aquellos recuerdos de infancia.

Las palabras entrelazadas de nostalgia devinieron en una especie de extraña proximidad como método, inconsciente tal vez, para soportar las sombras lejanas y presentes en un intento de búsqueda de luz.

Entre caerse al abismo solitario de la madrugada, deslizándonos peldaño a peldaño hasta acabar en un pozo de penumbra, y la cita adeudada desde hacía tantos años la elección era más que obvia: una asignatura pendiente, una frontera que no nos atrevimos nunca antes a traspasar. Miedo. Miedo a quebrantar ese manojo de memorias de otros tiempos donde la vida era, sencillamente, felicidad.

Con resquemor nos animamos. Con ese temor del cristal que puede hacerse añicos, con el resguardo de lo intacto de antaño, pero por sobretodo con respeto - con ese respeto que inspira pánico - pudimos romper la barrera del silencio y atrevernos a reabrir aquel canal de comunicación merecido y necesario, esfumado por el tiempo.

La imagen de la muerte sobrevolaba nuestras cabezas en un halo invisible pero nítido y perceptible. Sin embargo, estábamos allí – o lo que queda aún de aquellos que fuimos - y estábamos vivos. Ella entre los dos y nuestro dolor en común, aunque diferente. Sabíamos eso. Se leía en nuestros ojos y en nuestro silencio. Tímidamente, nos decidimos a enfrentar tiempos pasados para rehacer el hechizo provocado por la maldita pérdida.

La ciudad de Buenos Aires estaba triste y apagada mientras caminábamos por la Av. Santa Fe en busca de la ruta de la recuperación. Sin embargo, no desconocíamos que las alas blancas de los ángeles nos conducirían en la dirección que pretendíamos encontrar, en dirección correcta a la luz.

Una vez en el sitio indicado, pudimos relajarnos y respirar. Habíamos logrado quebrar la muralla del silencio. Un poco de música fue menester para comenzar con las evocaciones de ese pasado que aún hoy nos hiere, aunque de modos diferentes, pero una herida es herida siempre, a pesar de que sus matices no sean los mismos para él que para mí. De modo que enseguida comenzó a sonar aquella vieja música de la década de los setenta: la guitarra y su voz grabada en vivo de los años de juventud donde las esperanzas eran, entonces, como un sol naciente. El sonido emitido por la cinta del gastado casete reproducía las canciones escritas en épocas donde la vida era sinónimo de alegría todavía para él.

Dos sillones negros enfrentados, reclinables y cómodos, fueron testigos perfectos de una noche inequívoca para despejar la nieve que nos cubría el alma. En la mesita ratona tan sólo un cenicero conocido y dos copas con champagne bien helado, añejo y burbujeante aguardaba por un brindis especial.

Hablar de la muerte significaría tocar el abismo con las manos, hurgar en el dolor. Lo mejor era no hacer alusión si, de todos modos, ella estaba allí, emergiendo en el aire, en medio de ambas copas. Sólo me dijo: “desde que no está mi familia se desintegró, todo se desmoronó... Me quedé solo”. Comprendí. Diferentes sentimientos pero idéntica sensación.

No había más que decir acerca de eso. Lo mejor sería poder expresarse, sacar afuera anécdotas, remembranzas... Traer al presente claves conocidas que nos permitieran cerrar grietas subyacentes de una nostalgia palpitante. ¿Ahuyentar fantasmas?

Brindamos y bebimos aquel champagne a pequeños sorbos releyendo poemas de aquellos tiempos. Hora de poner punto final a las evocaciones por aquella Nochebuena. Hora de regresar.

El camino a casa se hizo lento, paso a paso, como si no quisiéramos que la noche terminase. Ambos sabíamos que habíamos logrado una mejoría imprescindible para afrontar los días nuevos y que, muy seguramente, no volveremos a repetir un encuentro similar.

La Nochebuena había llegado a su fin y en las avanzadas horas comenzó a clarear la aurora.

29-12-2002

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El Poema

“Hay que rehacer el argumento”
G. W.

He de calmar a las palabras,
secar tanto dolor,
honrar al amor,
bendecir la espera,
homenajear al ruiseñor,
exhibir mis sentimientos.
Hay que rehacer el argumento.

He de esparcir mis lágrimas en el poema.

30-05-2001

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Mujer Divididda

Mujer entre Dios y el Diablo

Las huellas del Diablo apoderadas de la mente. En el cuerpo, una hoguera asfixiante del sofocamiento compulsivo. En el alma, la bondad de los cristianos marcada a fuego en la profundidad de las arterias. Foránea mezcla de la división del ser. De un ser mujer sin nombre definido que busca en la inopia el descubrimiento de sí misma.
Mujer sin vientre. El cuerpo desnudo provoca vergüenza al revelado, como una fotografía mal quitada al trasluz del nacimiento. Útero inocente, desprolijo. Vergüenza maquillada, ondulada en sedas de mares blancos.
Mujer con alma. En la fe constante en Dios, se prende el escapulario que cuelga del cuello como una presidiaria sin salida a la creencia cincelada por años, merced a la arcilla del crecimiento. La bondad transformada en dulzura desfila lentamente, entonces, por senderos ilimitados.
Mujer con mente. Ciega, atrofiada. En gruesos cordones de soledad huidiza busca respuestas inexistentes en comarcas inventadas.
Satán la encuentra y la cobija. La invade y la penetra, moldeándola como cera en manos de un mediocre artesano que jamás terminará su obra.
El juicio taladrado explota. Sobreviene la ira irreversible incorporada tras el frío interior de una soledad ahuecada en la matriz del infortunio.
Sin prisa, el viento de la noche avanza firme y se la devora como una hoja de otoño a la deriva que cae en manos criminales apoderándose del opaco sabor de la desdicha. El bien. El mal. La soledad. La ilusión del amor. ¿El terror al futuro? ¿El miedo a la muerte?
Vence el demonio en un juego macabro de vida coartada, apenas adherida al mundo por la fuerza de unos pies ajenos que la deslizan en una danza desencajada. Esa danza que gira y gira hasta hacerle sentir que ya de nada sirve ser mujer y ser auténtica.
Mujer descolorida plagian. Ni roja, ni blanca, ni negra. Ni Dios, ni cruz, ni olvido, ni defensa que valga. Sólo un demonio que se apodera de los pasos perdidos para siempre en la niebla de un espacio desconocido y lejano.
Un Leviatán que aúlla en noches de luna llena.

27-06-2002

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Crónica del diálogo

No había tiempo suficiente para palabras de interés. Frente a frente, intercambiaban una mirada ligera como al pasar, una comida con prisas, echaban un vistazo a las agujas del reloj porque el tiempo apremiaba. Las tareas diarias estaban pendientes por hacer. Y por hacer había demasiado.
Es la lucha por la vida o por la supervivencia, el afán cotidiano de los que pelean a brazo partido para obtener un plato de comida, un paquete de arroz, una pensión, una bolsa de pan. Salir a la calle a batallar a cualquier hora del día o de la noche. Eso no importa. Pero tienen que defender lo que no poseen, lo que necesitarían poseer para vivir una vida más digna.
Esa contienda es el esfuerzo transformado en el arrebato en que se consumen sus horas. No se dan cuenta, no pueden percibirlo. El tiempo pasa pero no pueden verlo. Día tras día, mes tras mes, año tras año y la vida continúa.
En la espera, beben apresuradamente, limpian la mesa, lavan la ropa, riegan las plantas, se visten en un segundo y salen raudos porque el tiempo los apremia. En medio de tanta prisa no se puede hablar de nada. O sí se puede, pero carece de sentido. No están en condiciones de escuchar. Están listos y armados interiormente, sólo, para escuchar lo que sucede afuera, en la calle, donde está la crisis, donde acecha el enemigo: la pobreza, la falta de piedad.
No hay nada de qué hablar, nada interesante acerca de qué debatir. La urgencia los envuelve de tal forma que se ven atrapados en la dirección contraria a sus hogares.
Es tarde ya. La hora se ha ido. Regresan disfónicos de tanto grito, de tantas voces hablando fuerte a la vez, de tanta deliberación. Llegan cansados, alterados. No hay modo de iniciar un diálogo. No hay sentido tampoco. Al final del día están agotados, nerviosos. La jornada no fue productiva, evidentemente. Habrá que esperar hasta el día siguiente cuando, seguramente, las cosas mejorarán. ¿Mejorarán? No lo saben, pero mantienen intacta la esperanza. No se les puede quitar la creencia. Es lo único que poseen: la esperanza en un mundo mejor. ¿Hay derecho a arrebatarles la quimera? No, no lo hay.
El silencio continúa como si fuera un grifo mal cerrado que pierde agua. No lo notan. No es que no quieren, no pueden reparar en él. No hay tiempo suficiente para detenerse a escuchar las voces del silencio. No es importante lo que sucede adentro; lo único importante es prepararse para que los de afuera no invadan. El resto es obnubilación mental.
Y la vida continua, claro. No puede inmovilizarse solamente porque se trata de ellos. Las agujas del reloj siguen su curso y el tiempo se va. ¡Lástima! Se pierden lo mejor de sí: el diálogo con el alma, el diálogo con el otro que está allí para escucharlos. Por atrapar las horas que se van, se pierden el tiempo que jamás regresará. Por salir en busca de un ideal se están perdiendo un rato más en la almohada, la escondida del sol, el intercambio de miradas, la voz interior.
En pos de la ilusión de una vida mejor pierden la ocasión de vivir la única que existe, pierden el diamante más valioso que poseen: el tiempo para sí mismos. ¿Ceguera espiritual? ¿Errada ilusión?

Córdoba, 01-09-2003

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Las Letras que Salvan

“cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y
las palabras no guarecen, yo hablo”
Alejandra Pizarnik

Cuando el afuera es sólo viento, noche y mutismo y las uñas escarban hasta clavarse en el fondo para toparse con la carencia, lo único que acude para rescatar al ave es la palabra.
Cuando el mar se hace día y se transforma la quietud en esa maraña insufrible de bullicio, descienden al desierto una multitud de peces de colores que abren la celda a las puertas de la fantasía.
Cuando el mediodía ahoga su calor en el hundimiento y todo lo que hay es un testimonio del vacío, los platos se cubren con hierbas energizantes que reemplazan la falta de abundancia.
Cuando baja el sol al caer la tarde y los puñados de arena se escabullen por entre los dedos hasta que ambas manos abiertas se ven huecas, aparece un gnomo - que se ha quedado agazapado desde las horas de la siesta en algún rincón – para liberar a las sombras abatidas mientras entretiene con sus juegos y logra que la mente no cavile.
Cuando regresa la noche mientras espera que la madrugada haga su ingreso y la montaña parece desmoronarse encima con su peso, el insomnio se vuelve el amigo inseparable del silencio.
La agobiante miseria se filtra por cada poro desde lo más recóndito del pozo interior de la casa hasta alzar la mirada y llegar a la cumbre del cerro. No existe nada ya de qué asirse para poder iniciar la escalada. El mundo falaz se ha convertido en una gigantesca piedra negra que no da ni una diminuta oportunidad de resurgimiento.
Pero, en medio del fango de indigencia, baja una musa como el ángel de una mariposa de alas abiertas y nos deja su flujo de letras. Uniendo los eslabones, para armar con esas palabras de aliadas un faro, se logra arribar ileso a otro nuevo y angustioso amanecer. El trino de los pájaros en las ramas de la calle parece que las aprueban.

17-01-2005

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